Ayer, martes, amanecimos bien temprano y por supuesto todos pasamos el despertador una hora más para irnos hacia Guatapé. un pueblito localizado a dos horas de Medellín que es una belleza. Hace muchos años decidieron construir una represa hidroeléctrica y tuvieron que mover a sus pobladores a las zonas más altas, es por eso, que muchas construcciones quedaron bajo el agua. 

Antes de recorrer el pueblito con sus zócalos pintados por artistas y que cuentan historias de la familias o del pueblo en sí, fuimos a la Piedra del Peñol. Una simpatiquísima (?) piedra enorme que para llegar a su cima tenes que subir como 400 escalones, no les jodo, a los primeros días ya no teníamos aire. Por supuesto para dar la nota mi presión me saludó a mitad de camino. Me tiré con las patitas para arriba y vino el médico, la situación era muy graciosa porque había una virgen de fondo, todo muy pintoresco. El doc me dijo que curiosamente no me había bajado la presión sino subido (lo que nunca) y que estaban muy cercanas las alta de la baja, así que comí algo, me reactivé y continuamos bien alto. Arriba el mirador era precioso, todo era risas hasta que nos arrancaron a picar unas hormigas voladoras y bajamos. 

A la tarde buscamos un lugar tranquilo frente al lago para flashearla un rato y mierda que funcionó. 

Ahora siendo las 06:52 de la matina de este miércoles, llueve como la puta madre y en breve partimos de Medellín. Más de una semana acá, ya me siento como en mi barrio, con sus mañas, y atajos. La gente del super y la del hostel. Siempre me encariño con cada lugar al que voy y después me cuesta despegarme, pero el viaje sigue. Restan 10 días en Colombia con mucho para conocer.

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