Ayer empezamos nuestro día en el Museo de Antioquia que queda frente a la Plaza Botero, llena de esculturas de Botero. Ahí puse el wiki pero para resumirles, este escultor y pintor colombiano se caracteriza por realizar en todos sus trabajos gente “gorda”, bah, me corrijo porque lo leí en el Museo. Su idea es verdad ensanchar las formas de todo, porque también lo aplica a los objetos, todo es rechoncho. Dentro del Museo había obras internacionales donadas a Botero, después toda una sala suya, una muestra africana y algunas zonas más lúdicas con videos, o para disfrazarse como Pedrito (su hijo) en uno de sus cuadros. 

Cuando salimos dudamos de ir al Parque de los Periodistas porque realmente no me sentía muy bien, eran 8 cuadras nomás pero estaba pesadito. Sabía que después me iba a quedar con la intriga así que les dije que sí que vayamos a ver qué onda. Les voy a contar lo que decía en internet sobre este lugar: 

El parque del periodista se encuentra ubicado en el centro de Medellín. 
Anteriormente llamado el guanábano en un comienzo era frecuentado por los llamados “intelectuales de los medios de comunicación”, los periodistas, en donde conversaban sobre temas de gran importancia, ya fuese acompañado de un cigarrillo, de un tinto o de una cerveza.
Posteriormente fué llamado el Parque del periodista porque allí se encuentra una estatua  de don Manuel del Socorro Rodríguez (1758-1819), fundador y director del papel periódico de santa fé de Bogotá. Este hombre es considerado como el padre del periodismo en Colombia. 
Apenas empezamos a visualizar “el parque” veo una plazoleta en una esquina llena de gente sentada, ya empiezo a poner cara de LTA hasta que llegamos y no podemos evitar cagarnos de risa. Era una gran humareda, uno de cada dos tenía un porro en la mano y nos recibieron con un “Bienvenidos al parque de la alegría y la felicidad”. Al toque empezamos a recibir ofertas y los que nos intentaban hablar estaban loquísimos. Juro que fue sumamente gracioso, Medellín venía demasiado tranquilo para nosotros. Mati hizo lo suyo y nos fuimos a almorzar pensando en que “Aguante el periodismo colombiano”.
A la tarde nos fuimos para el Estadio Atanasio Girardot que está dentro de un complejo deportivo increíble! Fuimos a ver como entrenaban gimnasia artística, después un partido de pibitos que no tendrían más de 10 años en cancha de 11 que estaban jugando la “Copa Pony”, lo televisaban y todo. Uno de los pibitos era el hijo de Luis Fernando Montoya, ex DT del Once Caldas al que asaltaron hace unos años y lo dejaron cuadripléjico y estaba allí mirando el partido. Después de un ratito nos fuimos a ver merchandising del Atlético Nacional y le rogamos a un cana para entrar al Estadio. Supuestamente no se podía porque sólo era con guía y no estaba. Insistimos con mil excusas y el cana dele que no. El tipo tenía un cartelito que decía “Serna” y arrancamos a entrarle por el lado de Chicho, hasta que Lu tiró la genialidad: “Sos Serna por Chicho?” o le dio simpatía o pensó que era una boluda pero acto seguido dijo: “Bueno pasen, pero sólo una foto”. Felices fuimos, y cumplimos. 
Para terminar nuestro recorrido del día nos fuimos hasta el Parque de los Pies Descalzos, hay fuentes, y lugares llenos de arena para andar justamente descalzo y cargarte de energía. Entre el apuro y la paja, nadie cargó nada. Pasamos por el Centro de Convenciones de Medellín y Plaza Mayor y ya después me volví con Mati al hostel y las chicas se fueron a hacer compras al chopin.
A la noche fuimos a cenar a un bar cubano, no sé si era el bajón o qué. Pero comí el plato más rico de todo el mes: solomito con salsa de queso, con papas y ensalada cesar. Felicidad. Intentamos meterle vida nocturna, pero la zona rosa acá es como Palermo o Cañitas y nosotros vestidos moy hippies manejando un presupuesto bajo. Volvimos al hostel, birra, y a la cama. 
Creo que tengo un esguince hace unos meses que me estaría pasando factura, ampliaremos.

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