Ayer despedimos a mi Pichi que volvió para Baires. Mi pie estaba muy mocho así que me quedé todo el día en el hostel meta ibu y venda haciendo fiaca. Ludy estaba re pajera así que también la quedó. Mati se fue solo al acuario y al jardín botánico. 

Hoy reactivamos y mientras planeábamos nuestro día nos enteramos que mañana se juega acá el clásico! Enloquecimos y manijeamos, nos acordamos de Sandri que era la más interesada en el asunto y pensamos que podía terminar como Toti Pasman. 

Nos fuimos para el Estadio y no pudimos convencer a Mati de comprar popular, así que sacamos la “intermedia”. Mientras tanto nos carcome la cabeza para que no vayamos en short porque los colombianos se manijean un toque con nuestras gambas y cia y nos chiflan y todo con él adelante, no les importa nada. Así que mañana, nos vamos a ver el clásico en el Día del Fútbol Antioqueño, en un partido a beneficio de los niños prematuros del Hospital Universitario San Vicente Fundación

Una vez que tuvimos nuestras entradas nos fuimos al Parque de los deseos y a la Casa de la Música donde un guía amoroso nos explicó de todo sobre el lugar en sí y la ciudad. También paseamos en otro metro cable por una zona que no conocíamos pero ni bajamos. 

Cuando volvimos para nuestros pagos aprovechamos y nos fuimos a la Terminal a sacar nuestros pasajes para Manizales, que es a donde pretendemos ir el martes. Ahora los chicos se fueron con un argentino a comprar birras y patys para la noche. Copamos el hostel para vivir el superclásico desde acá. 

Aguante Boca carajo!

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