Riiiiiiiiing

– Sí quién es?

– Nosotros! Volvimos!

Tal como lo anticipamos, regresamos una vez más a la casa de los Zuñiga para pasar nuestro último día en Quito. Estaban chochos de vernos otra vez aunque solo había pasado un día y medio, pero nosotros también. Una vez más, como en casa.

Como los chicos tenían que ayudar a la madre en el local de alfombras que tienen, nosotros aprovechamos para irnos al centro a comprar yerba. Como peces en el agua después de 7 días en Quito, nos tomamos el bus correspondiente y encontramos medio de casualidad el local donde una vez habíamos visto yerba. 

Volvimos para el local y visualicé una pelota de fútbol, motivo suficiente para sugerir indirectamente ir a pelotear un rato. Yo más que nadie entendía la abstinencia de patear una pelota que tenía Tiny. Erick enseguida nos dijo de ir a unas canchitas cerca y allí fuimos. Jugamos un rato los tres, agitándonos de más por el temita de la altura. Después de un buen rato de felicidad futbolera, regresamos a la casa. 

Cuando decimos que esta familia es increíble lo volvemos a reconfirmar con más actos. Saben de nuestra adicción a las salchipapas de la vuelta de su casa, así que para la cena nos esperaban esas mismas compradas por ellos y de postre helado. Como si fuese poco Alba, la madre de Erick, nos regaló una bufanda a cada uno (a mi fucsia sabiendo que es mi color favorito) y un morral de Ecuador; Cris, me dio una de sus remeras de Galápagos con animalitos de la isla cruzando la calle como en Abbey Road; y Erick nos dio unas piedras para la buena suerte que recogió de un volcán. Se van al carajo. Prometimos enviarles por encomienda, mate, termo, yerba y fernet. 

Ahora sí nos vamos, con nuevos amigos imposibles de olvidar.

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