Como nos acostamos temprano no me costó madrugar. Después de un desayuno abundante que incluía café, jugo, frutas y un plato a elección (pedimos un bolón verde y un salteado de verduras con jamón y tocino), decidimos ir a conocer la famosa playa de Sua. 

Tomamos una buseta que nos dejó en el centro de Atacames, un lindo quilombo. Nos chorearon con el costo de una llamada a Buenos Aires y de ahí corrimos otro bondi que nos dejaba en Sua. 

Bajamos en el pueblito y lo primero que notamos es que había poca gente. Tereré en mano, arrancamos al ronda llegando a la playa. Cómo describirla?…. Quizás tenga que ver con el clima que nos viene tocando pero de lindo Sua no tenía nada. Mucha basura, mar revuelto y arena con mucha piedras. Cuando estábamos por irnos desilusionados, vimos que la gente pasaba entre las rocas hacia otro lado. Nos mandamos (haciendo una buena pausa debido a la soledad del lugar..), y los cangrejos salían por todos lados, las playas están plagadas, pero en en nuestro trayecto hice que Caro nunca se entere que de donde poníamos las manos para sujetarnos salían mil. Nuestra desilusión se transformó por completo. Era la playa de Atacames, enoooorme, con más arena que mar, parecía interminable. La falta de sol hizo que no fuera  perfecta pero al aprovechamos a full. Noss tomamos un jugo de Papaya y Naranja (hiper recomendable) y pegamos la vuelta. 

Seguimos poniéndonos al día después de un mes (!) y fuimos en busca de Couchsurfing (página de internet en la que uno busca y ofrece alojamiento gratis en cualquier lugar del mundo). Metimos cena de panchos con patacones, tomamos fernet,  inca cola y al sobre.

By Tiny.

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