6 de febrero

Hola q tal, antes que nada, perdón mi vagancia para escribir. Menos mal que lo tengo a Tiny =P

Antes de acostarnos me di una vuelta por el baño y ahí la vi, una puta cucaracha. Vamos a decir “la” cucaracha porque admito que fue la única en nuestro hogar (a la vista al menos) y porque su presencia bastó para ponerme infumable y a Tiny en acción.

Mucho viaje, mucha aventura y miren que dormí en lugares recónditos, pero lo que me generan estos bichos no lo puedo superar. 

Ante mi pánico, Tiny se encargó de tirar off por los bordes de la entrada al cuarto (no podría llamarlo puerta), armó una especie de muro con las mochilas y me entretuvo con música hasta dormirme. Finalmente, no fueron las cucas las protagonistas de la noche, sino los mosquitos. Tapados con buzos, pantalones y toallas, los forros te hacían sentir el zumbido al lado de la oreja despertándonos todo el tiempo y generando charlas bizarras entre personas dormidas y fastidiosas a la vez que le ponían mucha onda a todo. 

A los mosquitos se le sumaron los gallos y las gallinas de la casa de al lado, una pelea entre perros callejeros y el fisura de nuestro vecino de arriba. Apenas salió el sol preparamos el tereré, dispuestos a reírnos y olvidar la nefasta noche en nuestro “Nidito de amor y de bichos”.

Deja una respuesta