A diferencia del día de ayer, arrancamos temprano ya que todavía quedaba parte de Guayaquil por conocer y, a eso de las 15, nos esperaba la tan ansiada ida a la cancha de Emelec.

Fuimos al Parque histórico de Guayaquil, ubicado en La puntilla, Samborondón, conocida por ser la zona más rica de la ciudad, rodeada de countries, barrios cerrados, coches lujosos y muchos centros comerciales.

En el parque pudimos ver muchos animales: desde loros que te saludaban con un “hola”, cocodrilos y monos hasta gallinas, patos y conejos (Este lugar antes era privado y cobraban entre 5 y 6 dólares la entrada hasta que el gobierno de Correa lo apropió y lo hizo gratuito).

De allí nos fuimos en busca de algo para comer ya que todavía faltaba mucho para ir al estadio.Como lo único que había eran centros comerciales, Guido nos sugirió comprar una coca grande en el supermercado, hacer la ratona y comprar solo comida en algún local. Hamburguesas de Burguer King a 2 dólares y Coca Cola a 1 dólar. Negoción.

Panza llena, corazón contento, fuimos para el estadio en la metrovía. Como en los partidos de Argentina, el bus iba repleto por hinchas de Emelec. Tras unas cuantas estaciones, nos bajamos y, al poner un pie sobre la calle, fuimos rodeados por vendedores de entradas.

A diferencia de lo que se acostumbra en nuestro país, donde te revenden las entradas fuera de la cancha, acá no eran revendedores si no que tenían un chaleco que los mostraba como oficiales. Por 6 dólares cada uno, teníamos ya nuestro ticket para entrar a ver a los “Eléctricos”.

Antes de ingresar, pasé por uno de los puestitos de venta de camisetas y compré una, no para ser un turist más, si no que para un amigo que me la había pedido. Para no tenerla en la mano, Carola se la puso con gusto. Era una millonaria más.

Un pequeño repaso de la actualidad de Emelec: junto a Barcelona dx el equipo más popular de Guayaquil. Viene de salir campeón con un Dt argentino (Gustavo Quinteros) y varios jugadores argentinos (Nasutti, Stracqualursi, Escalada y Mondaini, entre otros). Está jugando la Libertadores y, si ganaba, se ponía cerca de la punta del campeonato.

El gashina de Nasutti, sabiendo que íbamos, no se animó a jugar. Los que si estuvieron fueron Stracqua,ex San Lorenzo, Gimansia LP y Colón,  y Luis Escalada, ex Boca. Emelec ganó 2-1 ante Universidad Católica con goles de los dos antes mencionados pero lo más llamativo, al menos para mi, fue la hinchada.

Primero, a Caro y a mi nos sorprendió que había dos especies de “barras”. Una era la oficial, que se ubicaba en la “Boca del Pozo”, atrás de uno de los arcos. La otra, atrás del otro arco donde estábamos nosotros, intentaba en vano hacerse escuchar. Eran mujeres, chicos y algún que otro adulto, no más de 50 que, con un bombo y un redoblante, solo se hacían escuchar cuando los de enfrente se callaban. Pintoresco.

Lo otro llamativo fue el tipo de canciones que cantaban. Más allá de que casi todas eran parecidas a las del fútbol argentino, fue sorprendente escuchar como artistas de la talla de Sergio Denis, Fito Páez y hasta Callejeros, llegaban gracias al fútbol a los ecuatorianos.

Con el triunfo y nuestra mufa desechada fuimos en busca de nuestro objetivo mayor: conseguir yerba. Un argentino me había dicho que en un shopping conseguiría y así fue. Guido se sorprendió al ver nuestra cara de felicidad, dos paquetes de Taragüi nos alcanzaron para terminar con una sonrisa el día. Vueve el mate.

Unos omelettes con queso y arroz más el fernet, cerraron un día que nos hizo sentirnos más que a gusto en Guayaquil, ciudad de la que mañana nos despediremos contentos por no sentirnos unos turistas más.

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