Nos levantamos temprano con la idea de desayunar y partir rápido hacia Baños. Teníamos un nuevo contacto de Couchsurfing para facilitarnos las cosas pero no era seguro ya que lo llamábamos y no nos contestaba. Decidimos mandarnos igual ya que, de última, pagaríamos el hospedaje de ese día.

No hay nada directo así que tuvimos que tomar dos buses: Latacunga-Ambato y Ambato-Baños. Ya en nuestro nuevo destino buscamos un lugar para comer que tenga Wifi para poder arreglar una nota que tenemos en mente (nuestro oficio de periodistas nos puede). Mientras, esperábamos a Kike, el chico de Couch que nos hospedaría.

Después de un rato llegó Cristian, un amigo de él que nos vino a buscar a la plaza del pueblo para llevarnos a lo que sería nuestro nuevo hogar. Al llegar nos sorprendió ver que era un local y no una casa. Dentro de él había una carpa. Ese sería el lugar donde dormiríamos. Lejos de molestarnos esto, nos pusimos a pensar que va a estar buena la experiencia de dormir en una carpa, para variar un poco las cosas. Dejamos las mochilas y fuimos a conocer las termas, muy recomendadas por ser relajantes y tener agua que cae directamente de una cascada.

 Al llegar nos miramos y no estábamos muy convencidos de ir. El costo era de 4 dólares por persona pero lo que nos hacía dudar era que hacía frío y al salir lo íbamos a sufrir. En vez de eso compramos un agua, armamos unos tererés y nos fuimos a un lugar bastante particular.

Ese sitio era un terreno con 3 canchas de vóley en las que estaba lleno de personas viendo varios partidos a la vez. Erick nos había contado que en Ecuador se acostumbra jugar al “Ecuvoley” deporte similar al original donde las reglas son las mismas solo que es de 3 vs. 3 y se juega con una pelota de fútbol. La razón de que haya tanta gente es que los partidos son con apuestas. Todos estos condimentos fueron suficientes para que Caro y yo nos sentáramos a ver como se jugaban la vida casi al punto de irse a las piñas.

Después de un par de partidos con público variado, policía incluido, volvimos al local para encontrarnos con Enrike y Cristian. Ellos dos son dueños del lugar donde nos vamos a quedar. Ambos son guías en Baños y se vinieron desde Guayaquil cansados de la ciudad. Kike, a diferencia de su amigo, no es guía de turismo matriculado, estudia arte, pero es apasionado de los deportes extremos y ya con solo 20 años hizo y recorrió todo lo que se les ocurra.

Kike cumplía el 27 así que íbamos a ir a festejarlo a un boliche pero antes decidimos hacer un tour nocturno en chiva (parecida al tren de la alegría) a una cima en donde se veía toda la ciudad. Allí nos dieron unos canelazos, Carola, o la comida, enamoraron a tres chichos, vimos un show de fuego y de “magia” de unos ratas que solo buscaban guita y charlamos con un grupo de chicos de la zona que no sabían cómo era Argentina y que entendieron que ahí se hablaba en portugués.

Al volver, nos llevaron a un boliche que nos regaló un trago gratis prendido fuego llamado “Volcán de la casa” que tenía Granadina, caña y (buscar). De ahí fuimos a encontrarnos con nuestros anfitriones, bailamos, nos reímos un rato de unas suecas que bailaban con ganas un tema de los Wachiturros y fuimos al sobre para mañana arrancar nuestra jornada de deportes extremos.

T.

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