Nuestro día comenzó después de unos riquísimos fideos con salsa. Una vez llenos y con el corazón contento nos fuimos a recorrer Guayaquil junto a Guido, lo cual nos facilitó muchísimo el “tour”. 

Comenzamos visitando el centro que tiene algún aire al de Capital Federal. Después pasamos por el Parque de las Iguanas, donde creímos que habría de estos bichos en jaulas o algo así pero no. Los tipos caminan tranquilos entre medio de la gente como si fuesen palomas, increíble. 

Más tarde nos fuimos al Malecón. Pegadito al río caminamos de una punta hasta la otra pasando por centros comerciales, jardines con muchísimas flores, monumentos históricos, etc; todo muuuy bien cuidado. Cuando llegamos a uno de los extremos nos encontramos con unas largas escaleras (444 escalones) que te llevaban a un mirador y en el camino mientras tanto, había bares y negocios para un descanso. Llegamos, hicimos lo típico turis y regresamos. La vuelta la hicimos por otro lado en donde notamos la similitud con Puerto Madero. Negocios caros y edificios lujosos al lado del río que hasta tiene casi el mismo color que el Río de la Plata. Pasamos por el museo del Barcelona y del Emelec y una vez fusilados, volvimos.

A la noche nos dedicamos a tomar fernet y hablar de todo un poco con Guido. Nos sorprende todo lo que sabe de Argentina, desde deportes, hasta política e historia, y lo que no sabe lo pregunta y se engancha a hablar, es genial. Hablando de fútbol y nuestra abstinencia de cancha nos ofreció ir a ver al Emelec, el equipo millonario. Justamente lo que fuimos aprendiendo y notando a simple vista, es que el equipo popular es el Barcelona, el Boca de Ecuador. En cambio el Emelec ya de entrada con su apodo, se vincula a riBer. Pero bueno, enfermitos del fútbol como somos aceptamos, necesitamos ver rodar la pelota en cualquier lugar del mundo.

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