Ni la música electrónica al palo pudo impedir que durmamos 8 horas. Nos levantamos y fuimos a despedirnos de Montañita con un desayuno barato pero potente: 1 dólar de pan (entre 10 y 12 panes) con queso crema y café por un tótal de 2,40. Caminamos un poco por el pueblo y miramos el mar por última vez, al menos por un tiempo. Con los panes sobrantes armamos sanduches de atún y nos preparamos para tomar el bus.

Nos esperaba un viaje de 3 horas hacia Guayaquil en un bus muy moderno. Matamos el rato comiendo y mirando la película que nos ofrecían: Forrest Gump. 

Al llegar a la terminal de Guayaquil quedamos sorprendidos. Parecía más un shopping que una terminal de micros. Locales de comidas por todos lados, venta de ropa, zapatos, etc. El peligro que nos habían anticipado al menos ahí no existía.

Hablamos con nuestro contacto de couchsurfing en la ciudad, Guido, y nos dirigimos para su casa en un taxi por 3 D. Como nos viene pasando casi siempre, al bajar del taxi no podíamos encontrar la casa de él. No sé si será mala costumbre de Argentina pero en Ecuador no se acostumbra a que las calles tengan nombres y cuando preguntas por una dirección muy pocos saben decirte dónde es.

Después de varias vueltas, con mochilas en hombros y sintiendo en el cuerpo ya la humedad y el calor de Guayaquil, Guido apareció para rescatarnos. 

Llegamos a su casa y de arranque me encantó ver algo clave para mi: UN AIRE ACONDICIONADO!! Más allá de eso, a los dos nos encanto la casa a simple vista. Dejamos las cosas y nos fuimos al mercado ya que él también se tenía que ir.

Al salir empezó a llover un poco (hace dos semanas que no llovía). El mal clima nos viene persiguiendo por todo Ecuador o nosotros somos terribles mufas jaja. Negamos el ofrecimiento de un paraguas y, al llegar al supermercado, se largó un diluvio al estilo Capital Federal. 

Despues de tomar algo y comprar unas cosas, fuimos de vuelta para la casa pero, otra vez, nos perdimos. Llamamos a Guido y le preguntamos si ya estaba en su casa pero él seguía afuera. Claro, caímos en una fecha especial: el día de los enamorados. 

Con la mejor onda nos dijo que vayamos a buscarlo pero, al ver que estaba con una chica, decidimos esperar afuera. Argentinos traedores de mal clima y corta mambos. Qué carta de presentación.

Un rato más tarde salió y volvimos para ya quedarnos en lo que será nuestro hogar por 3 días. Nos recibió con dos cervezas y hablamos mucho de fútbol (hincha de Emelec, el River ecuatoriano), política y demás. Guido estuvo en Argentina, específicamente en La Plata y Capital Federal, y es muy fanático de nuestro fútbol y algunas costumbres nuestras como el Fernet así que no fue nada difícil charlar largo y tendido.

Así que acá estamos Primera gran ciudad de Ecuador, nos despedimos de la ruta del sol y de su mar, y vamos en busca de más historias. Nos quedamos sin yerba y eso nos está matando. Si nos leen y quieren opinar o preguntar, los leemos a ustedes. Ah, no somos mufas eh, ni se les ocurra pensar eso.

T.

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