En un mes fuera de casa:

– Abrí una cuenta de banco y conseguí un número legal para trabajar en otro país

– Compré un auto por primera vez

 

– Manejé un auto sentado del lado derecho pero manejando por la izquierda (lo que me va a complicar cuando vuelva a Argentina)

– Manejé un automático por primera vez (era más fácil de lo que creía pero aguante el manual!)

– Manejé un manual del otro lado (cuesta pero vamooo)

– Se me rompió el radiador del auto un día después y no entré en pánico (gracias a Javo)

– Fui al mecánico y aprendí por qué se rompió y cómo cuidar el auto

– Aprendí a que tengo que apagar y prender el auto diesel para que arranque a la mañana

– Cargué nafta por mi cuenta (nada de playeros eh)

– Mantuve charlas fluidas en inglés

– Aprendí algunas palabras en francés y en alemán ( Por ejemplo: a te sue, Schmetterling)

– Planté más de 25 mil plantas que en unos meses se convertirán en melones raros

– Plastifiqué más de 25 mil plantas

– Trabajé doce horas seguidas

– Trabajé tomando cerveza (viva el “beer brake” neozelandes)

– Le di de comer a vacas, gallinas y ovejas por primera vez en mi vida

– Manejé autos de personas que me conocían hace solo dos días

– Tomé más de 15 marcas distintas de cerveza. Y todavía me faltan probar más.

– Comí sushi en la calle a solo un dolar la pieza (acá son una delicia)

– Llamé a muchos empleadores para pedirles trabajo entendiendo que acá vale más escuchar tu voz que ver un CV

– Dormí en un auto dos semanas seguidas. Y me encantó

– Estuve en la casa de un amigo de mi tío de hace 35 años y me trató como a su hijo

– Estuve en la casa del hermano del amigo de mi tío y nos dio un cuarto y baño para nosotros solos

– Empecé a extrañar el dulce de leche

– Fui más veces a la biblioteca que en toda mi vida en Argentina (todo gracias al glorioso wifi gratis)

– Me metí por lo menos dos semanas seguidas en la hot pool de un camping (si, un camping con una pileta caliente que nos salvó la vida cada vez que salíamos doloridos del trabajo)

– Me envicié con las Tim Tam y las Bluebird (MALDITA CORAL)

Y seguramente me olvide de muchas cosas más. Todo esto en tan solo un mes fuera de mi país. ¿Todavía quedan dudas de por qué viajamos, de por qué salimos de nuestra zona de confort?

Viajen. Descubran, Conozcan, Tropiecen. No importa dónde o cómo sea, pero anímense a salir de su zona de confort por una vez en su vida. ¡VIVAN QUE LA VIDA ES CORTA Y ES UNA SOLA!

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