Cuando llegamos a Nueva Zelanda, pese a que nos ibamos a dejar llevar por lo que nos pasara en el camino, sabíamos que nuestro objetivo iba a ser juntar plata, recorrer durante el año que nos da la Working Holiday el país para luego seguir hacia otros destinos o regresar a Argentina. Como todo viaje poco planeado, a cada paso que das las cosas se te van transformando, para bien o para mal, pero empiezan a cambiar. Sobre todo, si llegas a conocer y vivir por más de un mes en Queenstown y sus alrededores.

En nuestros primeros meses en la Isla Norte, la mayoría de las personas que conocíamos no tenía ni por asomo la idea de quedarse mucho tiempo acá. Nueva Zelanda era un lugar de paso. Pero también conocíamos a gente que estaba hace más de un año pero los trabajos o el estilo de vida que tenían no eran una tentación a pensar en seguir sus pasos.

Con el correr de los meses ya en la Isla Sur y después de la dura experiencia con las cherries, de a poco el panorama nos comenzó a cambiar. Además de conseguirí un trabajo que me permite tener un ingreso trabajando de algo que me gusta y sé; nos mudamos a Arrowtown, donde por fin empezamos a sentirnos cómodos (cosa que nos pasaba en otros lugares donde vivimos) y sobre todo, empezamos a conocer a gente de Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, etc., que vive acá hace por lo menos 3 años y que siempre te da la misma razón: es la tierra de las oportunidades y es un lugar maravilloso.

No podemos decir que Queenstown refleje a lo que es Nueva Zelanda como país, pero si creemos que refleja lo que uno busca cuando se va a probar suerte a un nuevo destino. Además de ser una ciudad en pleno crecimiento, es quizás uno de los lugares con mayor cantidad de turistas, por lo cual, las oportunidades laborales son grandes y amplias, a tal punto que te premian el querer quedarte por más tiempo dándote un sponsor (visa que extiende tu tiempo en el país para trabajar).

No estoy seguro si quedará claro por qué vemos tan maravilloso a Queenstown, pero podríamos definirla como “La ciudad de las oportunidades”. Acá hay argentinos que abrieron: heladerías, parrillas, carnicerías, agencias de turismo y hasta una casa de empanadas. Y no es casualidad que todos hayan elegido un mismo lugar para esto.

Esta ciudad parecida a Bariloche te permite crecer y tener una vida como la que tendrías en tu país. Cuando llegamos a Nueva Zelanda nos dijeron que esto iba a ser duro, que íbamos a estar en lugares de paso y que no era un lugar para quedarse a vivir.

Pese a que es cierto que es duro, ¿En qué parte del mundo no va a ser duro trabajar y progresar? Estuvimos en lugares de paso, pero porque eran para eso hasta que conocimos Queenstown y podemos afirmar que es un lugar en el que cualquier persona podría elegir quedarse a vivir. Y podría.

Quizás en un tiempo nos cansemos y querramos seguir nuevos rumbos pero hoy, después de un mes de vivir acá y habiendo conocido la cantidad de gente que conocimos que vive hace años acá, afirmamos que ya nos sentimos parte del “Maravilloso mundo de Queenstown”.

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