Bueno, volvimos (?). Se preguntarán de qué estamos trabajando (para los que no nos leen a diario, empezamos a trabajar en las famosas “farm”), pero, ¿De qué?
(Carola querés explicarlo vos?)
Bueno, hola, jaja. Ni se los pude explicar por whatsapp a las pibas y me haces escribirlo. A per…
El jueves pasado arrancamos a llamar a cada uno de los empleadores de la listita que se fue pasando entre todos los argentinos (gracias Flor!) para mendigar laburo. Pese a algunas negativas, todos tuvieron muy buena onda. Uno de ellos, un brasilero llamado Luciano, nos dijo que le mandemos mensaje en un rato para confirmarnos algo sobre el tema. Efectivamente, en menos de dos horas nos pidió que estemos en su farm. Rajamos para allá y apenas llegamos empezamos a ver mucho árbol del tipo “pruning” (poda). Nos la vimos negra, sin embargo, apenas llegamos saludamos al brazuca y nos llevó a conocer el campo con una de sus coordinadoras. El trabajo no era ese, era “thining”. En pocas palabras, tenes que atar hilos a un palo y lograr que no se te venga todo abajo, para que cuando las plantas de kiwi crezcan las ramas no se vayan a cualquier lado.
Para arrancar nos hicieron “practicar”, estuvimos una hora para entender el fucking nudito que hacían (porque todo tiene su método vio…). No nos pareció imposible y le dijimos que cuando quisiera arrancábamos. Finalmente (para nuestro alivio de querer disfrutar de algunos lugares el finde) nos avisó que vayamos el lunes.

Ya vieron que pasamos el sábado por Rotorua y el domingo, salimos de paseo con la familia kiwi. A la mañana acompañamos a Sarah y 3 de sus hijos a unos juegos intercolegiales. Vimos carreras de púberes y para nuestra sorpresa muchos de ellos corrían en patas. Si, en patas. Creo ya haberles hablado de lo fans que son de andar descalzos pero no deja de sorprenderme que sea en cualquier ámbito. Por la tarde me tocó cuidar a los más pequeños (los tres varones) que corrían por todos lados a los gritos jugando entre ellos. Como no tenía control sobre ellos, preferí skypear con mi amiga Paula (alta niñera jaja). Tin, mientras tanto, acompañó a Mal a montar una carpa por algún lugar. Cuando volvió, trajo fideos, salchichas y salsa: se venía la comida argenta para los niños kiwis. Los tres se devoraron el morfi por lo que Sarah y Mal estuvieron chochos. Sería nuestra última noche, se venía el comienzo de semana y un nuevo trabajo, pero ya saben, las cosas siempre pueden cambiar.


