Después de varias recomendaciones, decidimos ir a conocer la playa “Los Frailes”, a 20 minutos de Puerto López. El bus nos dejó en la entrada y, después de elegir ahorrarnos pagar una moto, caminamos 4 kilómetros de un sendero rodeado de árboles secos e iguanas y finalmente llegamos: 3 playas desiertas, con un mar calmo y transparente que ansiábamos encontrar desde que llegamos a Ecuador. Eso si, plagada de cangrejos de los que solo uno se nos plantó y quedó fotografiado. Nos metimos al mar en una de las dos playas que estaba prohibido (a lo argento) y, después de mucha caminata, llegamos a la que era para meterse. Después de un rato de tererés, lectura, siesta y mar, volvimos para el hostel en nuestro primer viaje en tricimoto. 

Después de ducharnos, conocer a las tortugas del hostel (más de 20), charlar con los dueños y mimar a los perros fuimos en busca de nuestros nuevos y queridos amigos. Mañana se iban de vuelta a Francia y acordamos cenar para despedirlos. Nuevamente, las 19.30 era nuestro horario de encuentro.

Nos saludamos con el cariño que se saludan amigos de toda la vida. Mientras Caro charlaba con Vivian, yo hablaba con Roger, el cual hace su mayor esfuerzo para entender el español y nuestra velocidad para hablar. Difícil pero siempre sonríe y responde.

Fuimos a cenar a un restaurant frente a la playa (plaia), y nos dimos el gusto de comer una tortilla con calamares y camarones. Fiesta. Aprovechamos y nos sacamos las dudas sobre los datos básicos de su vida que no les habíamos preguntado en nuestro primer encuentro. Antes de jubilarse (en Francia se jubilan a los 60), Vivian era partera mientras que Roger era médico biólogo. Ambos tienen 67 años (Roger los cumple en unas semanas en realidad) y, casualmente, se conocieron en lo que ellos denominaron en chiste “un turismo sexual” (en Tailandia nació el amor cuando viajaban cada uno con sus amigos).

Post cena, nos dijeron que nos invitaban unas últimas caipirinhas. A cambio, a nosotros se nos ocurrió darles un presente. Tanto hablarles de cómo nos conocimos yendo a ver a Boca, pensamos que sería genial regalarles algo del club de nuestros amores. De camino al bar, Carola volvió a tener un cruce con su máximo rival: la cuca, esta vez, logró ganar este duelo ya que le caminó por su pie con total impunidad. Se imaginan la reacción de ella sus conocidos no?

Encontramos un buen lugar a 3D el trago de caipi y, al mencionar un comentario de mi hermana en mi foto con Roger en facebook, notamos su parecido con el actor Richard Gere. Mientras servían los tragos, fui a buscar el regalo. Cuando se los dimos, la pareja tuvo una reacción mejor de la que al menos yo esperaba. No solo les gustó si no que Roger no dudó ni un segundo, se sacó su remera y se puso la musculosa de Boca al grito de: “Richard Gere es de Boca”.

Terminamos los tragos y los acompañamos a su hotel. Bailamos un poco en el camino para mostrarles los pasos argentos (cuartetazo). Llegaba la despedida. Es increíble como uno puede llegar a querer, apreciar y extrañar a gente de la que, hace solo 2 días, no se sabía ni el nombre, ni la cara, ni que existía. Besos, abrazos y un “los esperamos en Francia” de su parte y un “nos vemos en Argentina” aunque al unísono dijimos los cuatro: “Nos vemos en cualquier parte del mundo”.

Volvimos en silencio pero con una sonrisa de oreja a oreja (si, yo sonreí también) convencidos de haber vivido la mejor experiencia hasta el momento de nuestro viaje juntos. Pero, como si fuera poco, al llegar y revisar los mails nos encontramos con esto: 

Gracias por estar entre dentro nuestra vida (gracias a la cámara). Ahora tenemos dos adorables niños en Argentina.

Esperamos verlos pronto en otras tierras.

Muchas gracias por la camiseta, memoria concreta.

Besos

Viviane et Roger.

Hasta la próxima, “…and in the end, the love you take, its equal to the love you make”.

T.

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