En el lugar y horario acordado nos encontramos con Vivian y Roger. Antes de esto, vale aclarar, que nos preparamos como para un evento. Nos enchulamos, nos pusimos perfume (!) y hasta practicamos inglés para que la conversación sea fluida. Cuando nos sentamos a cenar nos dimos cuenta que había sido en vano, Vivian habla muy bien español y le traducía todo a su pareja. 

Fuimos a comer a un bar en el que ellos ya habían cenado y realmente no tenía desperdicio. Los platos eran abundantes así que con Tiny compartimos un patacón de base enorme con camarones (en eso sí ratonearon) y una salsita genial, además, unos patacones aparte y ensalada. Ellos pidieron brochette de pollo con guarnición y birra para todos. Brindis y charla divertida como pocas. 

Hablamos de deportes, de que era conocido de Albacete, de cultura, música, países recorridos, de cómo pronunciamos la “LL” y nos reímos muchísimo con los gestos y ocurrencias de Roger. 

Después de la rica cena nos fuimos a tomar unas caipis y profundizamos en política. Particularmente Tiny y yo pensamos muy parecido y nos apasiona bastante hablar de algunas cuestiones así que le contamos un montón sobre historia y actualidad argentina, medios de comunicación, etc. Lo mismo ellos con nosotros. Se reconocen partidarios de izquierda y se mostraron preocupados por el retroceso político europeo en cuanto a los gobernantes de turno. 

Después de un largo rato de charla, nos despedimos prometiendo volver a juntarnos al otro día.

Nosotros volvimos sonriendo y diciéndonos todo sin hablar, sabiendo que por algún motivo ellos tenían que formar parte de nuestro viaje. 

Deja una respuesta