Volvimos al denominado “Nidito de amor” a descansar un poco sabiendo lo que nos esperaba, aunque sin pensar que sería tan fastidioso. 

Paso a nombrar la lista de animales y bichos que escuchamos, vimos y sentimos en la noche: gallos, gallinas, perros, vacas, cucarachas, moscas, polillas, jejenes y alguno más que se me debe haber escapado. Pero el problema mayor, el enemigo número uno, fue el mosquito. Ni poniéndonos 3 buzos en cada oreja dejábamos de escucharlos. Creo que es mi récord de veces que me levanté por ese conchudo. Armé un bunker para que no pasen las cucas, nos tiramos off por todo el tipo pero no alcanzó. Nos reímos solo porque estamos juntos. 

T.

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