Si hay que definir a Alexandra por un color diría que es marrón. Sí, marrón. No vamos a liquidarla tampoco pero al menos en esta época del año nos topamos con mucho pasto seco, montañas llenas de rocas y ríos que parten del verde esmeralda más lindo al típico riachuelo.

La población aproximada es de 4.800 habitantes, por ende imaginaran que no hay mucho movimiento (hasta que caigan todos los latinos todavía a copar la temporada de cerezas) y encontramos mucha población longeva. Es que posta, no hay nada para hacer y sospechamos que los pibes cuando cumplen 18 rajan.

Este pueblo estuvo en auge a fines del 1800, con el boom de la minería. Acá se encontraba la cuna del oro. Hoy, Alexandra debe su prosperidad a los agricultores de árboles frutales (acá y en Cromwell se encuentran la mayor cantidad de orchard de cerezas y manzanas) y vinicultores. Un paseo muy típico que venden al turista, es el de hacer a pie o en bici de montañar la ruta de los mineros de oro entre las colinas.

Por nuestra parte, quisimos recorrer un poco así que visitamos algunos lugares “pintorescos” como los muelles del “Old Bridge”. Datito googleado:

Este puente cruzaba el poderoso río Clutha, el más grande de Nueva Zelanda en volumen y el segundo más largo, con 338 km. Fotito:

Otro día aprovechamos para visitar otra atracción turística: “The clock on the hill”, básicamente, un reloj de 11 metros de ancho que efectivamente está horario y está postrado en una colina desde 1968. Para llegar cruzas un puente de madera un poco movedizo y después la subida la haces en 5 minutos. Caímos a las 2 de la tarde y el sol rajaba la tierra, así que solo por eso (?) nos dejó con la lengua afuera. ¿Lo lindo? Ver a Alexandra desde arriba. Que se yo.

Si releo este post me voy a sentir emo. Pero para serles sincera, en esta oportunidad estamos disfrutando mas de la gente que del paisaje o tal vez Nueva Zelanda nos está mal acostumbrando con tanta belleza que ahora vemos un pasto seco y nos queremos rajar un tiro (?). Por lo pronto, sabemos que Alexandra es un lugar de paso, que tenemos lugares increíbles muy cerca para escaparnos y que estamos muy bien acompañados!

Deja una respuesta