A decir verdad nadie me hizo esa pregunta. Salvo yo.

 

Si escucho a mis amigos hablar de mi en el rubro viajes siempre recolecto: “Sos una maniija”, “Fanática”, “Hippie”, “Cómo te gusta andar por ahí”, etc. Pero nunca me preguntaron por qué y aunque tal vez lo sepan, yo me lo tuve que preguntar. Así fue que cada vez que me subí a un micro, cada vez que armé mi mochila, cada vez que me senté en silencio a contemplar un paisaje me lo pregunté, y una y otra vez me lo contesté.

2010. El primer viaje mochilero que me cambió la cabeza para siempre.
2010. El primer viaje mochilero que me cambió la cabeza para siempre.

Viajar me pone en el estado mas puro. Eso significa que viajando, mas que nunca, puedo ser yo. Viajar me hace pensar, me muestra otras culturas, otras realidades, otra manera de ver las cosas, por ende, reflexionar. Viajando me siento libre y en cuanto me encuentro con factores que me atan (suele ser plata) me miro al espejo, me puteo y busco la manera de que eso deje de afectarme (y no sabes lo boludo que te sentís cuando te recordas quejándote por forradas). Viajar hace que mi entrecejo deje de estar en modo frunce y que no me importen las imperfecciones de mis dientes porque vivo sonriendo “porque sí”. Viajar me permitió conocer gente increíble con los mismos sueños, las mismas intenciones y las mismas ganas. Viajar me hizo tener menos miedos y menos prejuicios, mas conocimiento y mas valor.

Purmamarca y sus colores
Purmamarca y sus colores

Está bueno saber por qué tomamos ciertas elecciones, y si son de las buenas, insistir en eso. Aunque te tilden de goma, insistí loco. No me quiero parecer a una guía espiritual ni hice un curso con Claudio Maria Dominguez (?) pero ponete las pilas. Ser feliz es una decisión!

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