Cuando ya empezábamos a decidir abandonar Ecuador porque nuestro couch no nos atendía y no queríamos pagar otra noche de hostel, respondió al llamado.

Su casa queda un poco más alejada del centro, pero exactamente frente al río. Nuestra habitación es una especie de local abandonado, juro que me cuesta describirlo así que mejor que lo vean en foto:

Nuestro couch se llama Juan, tiene nuestra edad y es otro más que estudia turismo. Es buena onda y de entrada nos ofreció llevarnos a unas cascadas aunque no tuvimos en cuenta el dilvio que vendría después. Antes, nos llevó a comer a un bar cuencano baratísimo y de ahí nos fuimos a ver Ecuador – Australia.

Algo que nos sorprende bastante es el nivel de nacionalismo ecuatoriano. El kioskito al que fuimos estaba repleto de gente para ver el amistoso y -aunque fue un partidazo que los sudamericanos dieron vuelta- cada gol se gritaba como si estuviésemos en el mundial. Juro que emocionaba y nos ponía tan felices como a ellos.

Regresamos a la casa y enganchamos el partido de Boca, con tereré de por medio, disfrutamos la victoria xeneize y después nos fuimos al mirador El Turi. Para no perder la costumbre, está al lado de una iglesia y desde allí se puede ver toda la ciudad de Cuenca, paso obligado.

El mirador El Turi, donde ves todo Cuenca desde arriba
El mirador El Turi, donde ves todo Cuenca desde arriba

A la noche comenzamos a averiguar un poco sobre Perú y a buscar hospedajes. Hay que reconocer que este viaje fue improvisado, no estaba en nuestros planes (sí en los míos) y fue tanta la manija que le metimos a Ecuador que no averiguamos sobre nada más. Igual no me quejo, está bueno ir armando la ruta en el camino con los consejos y vivencias de las demás personas. Así que también les digo a ustedes que si alguno fue a Perú y tiene ganas de decirnos qué visitar, dónde dormir, etc. se lo vamos a agradecer!! =)

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