Atrasado

1ro de feb. Terminal de Cali

Mi micro hacia Ipiales finalmente sale a las 22 hs. Me espera un laaargo trecho pero mer acerca más a un nuevo país por conocer.
Andrés me acompañó hasta acá y recién lo despedí con ganas de volver a verlo muy pronto. Le dejé como préstamo a tiempo indefinido el libro de los Zapp. Las condiciones de devolución implicaban un viaje donde lo cruce con su mochila en la espalda o en Buenos Aires visitándonos.

Confieso

El principal motivo por el que me voy un día antes al país vecino tiene que ver con enfrentar un miedo típico mío (en cualquier ámbito): Estar sola. Cuando aún dudaba estos últimos días en Cali me crucé con un mensaje escrito en una pared: “Que el único miedo sea la curiosidad”, y ahí lo decidí.

2 de febrero

Sarasa que había algo directo a Esmeraldas. Me estoy paseando por Ecuador porque no hay nada que se digne a bordear la frontera. Igual al gente es re amable y no te chamuyan con la información. Me armaré de paciencia… ya llegaré.

13 hs.
Seguimo viajando, de Rumichaca a Tulcán, de Tulcán de Ibarra y de Ibarra a San Lorenzo. En uno de esos trayectos conocí a Ana Karen, oriunda de Esmeraldas y que tiene tanta idea como yo de a dónde ir a parar. Por suerte entre tanta charla que metimos hubo partes del viaje que se hicieron más llevaderas. Ella, madre soltera, me mostraba las fotos de su hijo, me contó el por qué de la separación con el padre del nene (tenía una relación extramatrimonial con la que tuvo una nena), las relaciones de su familia, trabajo, todo. Y así pasaron las horas, llegamos a Esmeraldas a la noche y me tomé un bendito taxi.

3 de febrero

Retomo.

Llegué al Hostel “Via via tonsupa” alrededor de las 21:30 hs. Después de las 23 horas y media de viaje lo que más deseaba era una ducha, comida y dormir en una cama.
Habrá sido el nerviosismo que traía encima que en cuanto me abrieron la puerta pregunté: ¿Sos Guido no?. Ante la afirmación arranqué: “Soy Caro, la que te mandó mil mails. AL final no había bus desde Rumichaca y me recorrí todo…” Y así, sin parar de hablar, me presenté en Atacames.

Una vez que tiré todo en la habitación, me fui para la zona de la playa que similar a otras tantas, posee ls típicos puestitos de comidas. Me ofrecieron una hamburguesa completa por 2 dólares; a mi estómago y a mi nos cerró pro todos lados y sentados en el cordón de la vereda tardé tres minutos en devorarla.
Duchita placentera, música en el celular y ligerita de ropa aprovechando la soledad bajé el mosquitero que cuelga de arriba de la cama. Me dormí placidamente inmune a cualquier bicho.

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Mi depertador sonó a las 8 y me preparé como si tuviese una “cita”. Buen, algo así, ya veran que no soy tan coqueta y me sobra simpleza, pero al menos usé rimel. La indumentaria de viajera no difiere tampoco del resto de mis días.
Bajé a la recepción con ganas de un desayuno pero en el celular había nuevos mensajes. Tiny llegaba antes, en aproximadamenteu una hora. Llamé al tachero que había traído anoche y que me iba a hacer precio pero nada, contestador.
Me fui a la playa en busca de un bus o un taxi, y conseguí este último por un precio arriba de lo deseado, pero ble. Estaba apurada.
Me senté a esperar en el moderno aeropuerto de Esmeraldas disfrutando al ansiedad previa al encuentro. Tantos mensajitos, llamadas y charlas a distancia: tanta cuenta regresiva y ya estábamos por vernos otra vez, empezando un viaje diferente juntos.
No me quiero poner cursi, pero la puta madre cuánta felicidad vernos! Nos agarrábamos las caras y nos abrazábamos sin hablarnos y entendiendo todo a la vez. Después de un rato de mimos y con cuentas pendientes, nos fuimos al hostel.

A la tarde caminamos por la playa que es inmensa (y encima la marea está bajísima). Tomamos tereré al fin!, charlamos y no dejamos de sonreír un puto segundo.

Ahora duerme la siesta, yo le afané su cuaderno y su lapicera que escribe más linda. Mientras tanto pienso en cómo se dio todo de un día para el otro, que este pibe que resultaba ser mi amigo hoy es la persona más importante en mi mundo, que piró, renunció y se mandó a vivir esto conmigo, que estamos de la capocha el uno por el otro y que yo no puedo ser más feliz!

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