Con muchas ganas de aprovechar el día, decidimos alquilar una moto por pareja (50 mil rupias) y salir a recorrer un poco las playas de las que tanto nos habían hablado y de paso, el templo Uluwatu. Le temíamos un poco al manejo de moto porque ya habíamos visto como manejan acá pero hay que decir que en esta zona no fue tan complejo y que el continuo verde del paisaje acompañaba de lujo.

Moto, la mejor opción para recorrer la isla
Moto, la mejor opción para recorrer la isla

La primera parada fue el Templo Uluwatu (30 mil rupias la entrada). En la puerta nos indicaron que -obligatoriamente- debíamos vestir el pareo/lungui/sarong que ellos te ofrecían sin cargo para ingresar. Cómo explicarles el calor… encima el sol rajaba la tierra, pero bueno, el respeto es el respeto.

Caloooooooor
Caloooooooor

Ingresamos al complejo del templo Uluwatu, considerado uno de los seis templos pilares de la energía espiritual de Bali. Ulu significa cima, tope; Watu, significa roca, piedra. La ubicación se debe a que es el templo que protege a la isla de los demonios del mar. Mientras caminábamos y nos deslumbrábamos con las vistas de los acantilados también deseábamos tener un guía o alguien que nos explicase más sobre la cultura y todo lo que estábamos viendo.

Los acantilados de Uluwatu, imperdibles
Los acantilados de Uluwatu, imperdibles

Uno de los principales datos que teníamos de este lugar era la agresividad de sus monos, que son para ellos, quienes custodian el templo. Sin ir más lejos, nuestros amigos Ita y Gus nos habían relatado una secuencia allí con un robo de anteojos a un asiático (?). Hasta el momento ni los habíamos cruzados hasta que pasamos por el tramo final. Era tal el julepe (mi abuela me enseñó esta palabra) con los tipos que yo ni me atreví a mirarlos. Agus, un poco más osado (?), los filmó sujetando fuerte la cámara. No vaya a ser cosa…

Tremendas esculturas
Tremendas esculturas

Después de perder diez litros de sudor en el templo nos fuimos a la playa Padang Padang, lo que no esperábamos era que sea tan pero tan hermosa. Bajando unas escaleras se divisaba un mar transparente con corales y arena blanca. Listo, anclamos. Detalle no menor: al rato nos enteramos que esa es la Padang Padang escondida y no la turística, perfección.

Playa para nosotros
Playa para nosotros

Durante todo el día además de disfrutar de un clima perfecto, conocimos a Emanuel, un pibe de tan solo 18 años que se estaba dando la vuelta al mundo trabajando en marketing digital. Un crack, el que entendió absolutamente todo. Un rato más tarde nos cruzamos con unas argentinas que también llevaban varios meses en el sudeste así que intercambiamos consejos y charlas.

Cuando nos quisimos acordar pasó el día, así que nos volvimos a nuestra playita surfera a descansar y a planear nuestro próximo destino: Ubud.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Sabri Bernardis

    Los monos de allá serian como los koaties de Iguazú? Jajajajajaja.
    Por dios…qe hermoso paisajeee… sigan disfrutando! 😍

    1. admin

      Exacto! Pensamos en ellos claramente jaja. Gracias Sabri!!

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