Aclaración: este no es un post que busque polemizar en sobre qué es el Ayahuasca. No voy a opinar sobre nada referido a lo mal o bien que puede hacer, ni a incentivarlos a que la prueben. Es tan solo mi vivencia, junto a la de Carola y mi primo Tomás.

¿Qué es el Ayahuasca? El Ayahuasca es, en quechua, liana o soga de los espíritus. Lo que se bebe es una mezcla de varias plantas del Amazonas las cuales se cocinan en agua varias hora para obtener la bebida final.

Hechas todas las introducciones, paso a contarles lo que fue mi primera experiencia con este bebida que los indígenas utilizan hace varios siglos.

Desde el viaje por Sudamérica que queríamos probar este ritual pero por distintas razones optamos por no hacerlo allí. Una amiga de Carola nos contó que ella ya lo había hecho dos veces en Uruguay con un Chamán conocido. Esto fue suficiente para generarnos la suficiente confianza de hacerlo.

El lugar era Montevideo, Uruguay. Al contactarnos con el Chamán el único requisito que nos pidió fue que tengamos una cena vegetariana y que el almuerzo también así lo sea.

Ya en el sitio y luego de una introducción explicando los pormenores de lo que íbamos a hacer, llegaba el momento: el ritual del Ayahuasca.

Al principio todo parece normal. Uno siente esa incomodidad de estar rodeado de personas que están en busca de lo mismo y te miran esperando ver si ya en vos tuvo efecto. La charla previa con una persona que ya había tomado varias veces me generó tranquilidad y confianza. Sabía que en algún momento haría efecto en mi. Y así fue.

No sé cuánto tiempo paso. Sinceramente, el tiempo se me hace imposible de calcular. Siento que pasan horas ahí, adentro mío, cuando en realidad es mucho menor el tiempo. Pero, dicen, en tu inconsciente, el tiempo es diferente al real, o al que crees real.

Es un momento. No sé determinar cuál, pero mi mente empieza a fluir. Ya poco me importa si me miran los que están a mi alrededor. De golpe, abro los ojos y me miro: mis manos, mis piernas, todo. Toco mis rulos, los acaricio, me doy cuenta que en realidad me estoy mirando desde afuera, como me mira otra persona al tenerme en frente. Siento lo que uno siente cuando toca a otra persona, no siento que me esté tocando a mi.

Vuelvo a cerrar los ojos y todo cambia. Mi mente se presenta y charlo con ella. Colores, muchos, moviendose en forma de caleidoscopio me llevan a distintos momentos de mi vida. “Amor, fuerza y luz” nos aconsejaba el Chamán que nos repitamos y entendía que era para darnos cuenta que estamos concientes, que nosotros manejamos todo y no lo que nos quiere mostrar nuestra mente. Esas tres palabras me servían para saber cuando me estaba dejando llevar. Mi objetivo era conocerme todo, ver mis cosas más profundas, lo que llevo guardado hace tiempo, y entretenerme con recuerdos e imágenes no me servía.

Después de risas, llantos y miedos, volví a abrir los ojos. El ritmo de la música de fondo ayudaba a que mi mente volara, esos cambios de ánimo eran un poco a causa de los distintos momentos musicales que había. No podía dejar de mirar a Carola – lejos mío tanto ella como mi primo por pedido del Chamán . y verla, sonreír. Mi mente pedía que abriera los ojos para verla. Volvía a cerrarlos y más recuerdos volvían a mi mente. Pero muchos de ellos no sabía si eran míos. Si era otra vida mía o eran cosas que me habían contado.

Veía gente llorar, vomitar, reírse a carcajadas, bailar, hasta dormir. Veía todo con más claridad. Ya el dolor de espalda con el que había llegado había desaparecido. Me tocaba, incrédulo, el lugar donde me molestaba esperando que me doliera pero nada pasaba. Entendía que mi mente quería que me concentrara en otras cosas.

Puedo decir que entendí muchas cosas de mi. Cosas buenas, cosas malas. Cosas que creo darme cuenta que siempre estuvieron ahí pero nunca eran tema importante en mis pensamientos. Me dijeron antes de entrar en este ritual que iba a salir con mucho amor, pero amor hacia mi.

No soy una persona que sea muy demostrativa y que le guste utilizar en vano esa palabra pero puedo afirmar que así es. Para bien o para mal, después de tomar Ayahuasca puedo decir que me conozco más. Me presentaron a ella como “Madre, doctora y maestra” y creo que así es. Me contuvo y me cuidó, me curó y me revisó pero por sobre todas las cosas, me enseñó.

No se si vos, que me estás leyendo, sos muy creyente de estas cosas. Yo no lo era. Y es más, sigo sin creer muchas cosas. Pero día a día las experiencias que vivo me demuestran que hay mucho pero mucho más a nuestra vista de lo que pensamos. Que el gran problema es que pensamos TANTO las cosas, que no nos damos cuenta de nada.

Como dije al principio, no busco incentivarlos a que la prueben. Mucho menos a que se arme un debate de si está bien o mal. Esta fue mi experiencia. Si ustedes consideran que necesitan respuestas sobre ustedes mismos, o que hay cosas que quieren saber, anímense. Por mi parte, pienso volver a experimentar este ritual. T. 


Alo! Ahora escribe Caro. Pensaba contar mi experiencia pero creo que Tiny describió muy bien todo y lo más íntimo que pudo pasar por nuestras cabezas a nivel personal tal vez es mas lindo guardarlo para uno. Por mi parte solo puedo comentar que estoy en un estado de tanta paz conmigo misma que mi viaje fue muy lindo, incluso aquellos recuerdos intensos del pasado no me atormentaron, me alimentaron de buena energía el futuro. Soy otra de las que quiere mas experiencias con esta plantita que te lleva a lo mas profundo de vos con todo lo que eso implica.

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