Valle de Todra: naturaleza y sorpresas

Día 10: «Un oasis en medio del desierto»

Nuestro siguiente y casi seguro último destino era Todra, a 10 km de la ciudad de Tinghir. Este lugar se destaca por poseer las famosas «Gargantas de Todra» y porque, además, tiene un oasis. Y una cosa para aclarar – que nosotros tampoco sabíamos – es que un oasis en el desierto no es solo la típica imagen de palmeras y agua rodeadas de arena. Toda esta zona es considerada parte del desierto marroquí por lo cual el arroyo que recorre esta zona y sus cientos de palmeras son también considerados un «oasis».

Al bajar del bus un tal José nos ofreció alojamiento en una zona rodeada de naturaleza y cómo su oferta incluía tres comidas y un precio especial para argentinos no dudamos.

Llegamos a la Guesthouse y  nos fue inevitable recordar el norte argentino. Casas color tierra más conocidas como kasbahs, montañas rojas enormes, burros, ovejas, un río donde las mujeres lavan la ropa y un silencio bellísimo.

Después de un almuerzo excelente (amamos la comida marroquí, ya lo dejamos muy en claro no?), José nos llevó a recorrer los alrededores. Pensamos que sería un paseo corto pero terminamos caminando unas cinco horas entre el oasis de Todra y alrededores, un paisaje repleto de palmeras, huertas, rocas y puentes no chequeados. Terminamos extenuados pero felices.

Cabe destacar que más allá de los Trekkings, la zona es conocida por ser uno de los mejores lugares para escalar. De hecho muchos turistas vienen de todas partes del mundo exclusivamente a realizar esta actividad. No es nuestro caso, así que el plan es usar estos días para disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza y empezar a planear los siguientes pasos, sin prisa.


Día 11: «Oda a la comida marroquí»

Necesitábamos una distinción especial para la comida marroquí. Nunca la habíamos probado antes y ahora nos volvimos fanáticos ♥️.

Por la mañana nunca falta el té marroquí, bien dulce y a veces con hojitas menta. Lo acompañan panes sabrosos caseros por lo general, y platitos con aceite de oliva, mermelada y manteca o margarina para mojar el pan en ellos🥖. La cocina arabe y bereber tiene gran influencia de la cocina mediterránea y sus platos principales incluyen El Cus cus siempre acompañado por vegetales o algún tipo de carne y el Tajín hecho en vasijas de barro. Además abundan las aceitunas, las berenjenas 🍆 , las naranjas y condimentos y especias como el comino, la pimienta negra, la cúrcuma y como punto en contra: el apestoso (?) cilantro (por suerte se puede separar). Respecto a sus costumbres, casi todo lo comen con sus dedos 👐🏼 y mojando el pan en los platos donde está servida la comida. Si hay carne, alguno es el encargado de despedazarla con sus manos y repartirla en pedacitos iguales entre todos los presentes.

Para terminar, les contamos que tanto la pizza, como nuestro querido alfajor y la paella tienen origen árabe así que no queremos irnos sin decirles: gracias por tanto.


Día 12: «Valle y música africana»

Hoy nos despedimos sin hacerlo de José. Siempre a la espera de que le compremos algún tour o algo, finalmente le dejamos en claro que solo vinimos a caminar por nuestra cuenta y a descansar. Y al final entendió por lo que, después de dos días siguiéndonos a todos lados, se fue sin decir adiós.

Por fin conocimos la garganta de Todra (y el frío mientras caminas por ella). Los acantilados acá tienen más de 100 metros de altura a cada lado del río, y como ya contamos anteriormente, el paisaje por sus colores nos remonta al norte argentino. En el final del camino nos cruzamos con un danés copado que anda de viaje con su perra, lo cual despertó aún más nuestras ganas de hacerlo en un futuro.

A la noche tuvimos la oportunidad de compartir con Mohamed, dueño del lugar donde nos quedamos, y sus amigos unas buenas horas de té, agua de la vida y mucha música con instrumentos típicos de la familia bereber de él (Gracias a Moha nos enteramos que también existe la raza negra de bereber y tienen un ritmo que hace bailar hasta al más duro). Se nos va terminando el viaje y tenemos que definir si volvemos antes o no a Fez porque, dicen, va a nevar.


Día 13: «Y todo se tiñó de blanco»

Bajó la temperatura mal. Claro, es invierno, habíamos tenido demasiada suerte con todos nuestros días de sol primaverales y no esperábamos esto.

Nos enteramos por una amiga que había estado hace unos años más otros blogs de viajes que acá nieva. Si. Perdón la ignorancia pero no lo sabíamos hasta que lo pudimos comprobar con nuestros propios ojos.
Después de un día que incluyó una nueva gira por la ciudad de Tinghir, nuevos momentos incómodos con vendedores, nuevos personajes y todo a lo que ya nos tiene acostumbrado Marruecos llegó la noche y con ella la nieve. Las palmeras se tiñeron de blanco y Agus chocho, yo no -ya saben que somos polos opuestos en cuestiones climáticas-.

Todo era risas hasta que nuestros amigos Sol y Fabián nos mandaron un mensaje diciendo que no habían podido llegar al desierto, que las rutas estaban cerradas y los mandaron a otra ciudad. Ahí pensamos en que nosotros todavía teníamos que llegar a Fez para tomar nuestro vuelo y aunque todos en el pueblo nos decían que no había problema para ir para allá, recién lo sabríamos al día siguiente.

 

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