Ubud, la ciudad espiritual

Después de un largo viaje, llegamos a nuestro nuevo destino: Ubud. Ya de entrada, la ciudad nos recibió con esculturas de piedra talladas de todos los estilos, casas que parecían templos pegadas una a la otra, y mucha pero mucha gente.

Llegamos a uno de los hoteles recomendados y, después de regatear y usar nuestro famoso «bueno, vamos a seguir viendo» conseguimos dos habitaciones privadas a 150 mil rupias c/u con desayuno incluido. Dejamos las cosas y marchamos a recorrer una ciudad que, desde el primer momento, nos transmitió una energía distinta a otros lugares. Volvimos y nos tiramos a descansar del agobiante calor esperando por el tour que habíamos elegido para el día siguiente.

TOUR COMPLETO POR UBUD Y SUS ALREDEDORES

Bien temprano y después de desayunar, nos esperaba en la puerta del hotel «Kike Bali», nuestro guía de habla hispana. Recomendado por muchos en varios grupos de Facebook sobre el Sudeste, confiamos y nos contactamos con él para que nos guiara y llevara a conocer los templos más importantes y otros lugares característicos de Ubud y sus alrededores.

Kike es un balinense que, viendo la cantidad de españoles que llegaban cada año a la isla, se decidió por aprender el idioma y ofrecer tours de habla hispana. Hay varios otros guías en español, pero sin dudas que uno de los más recomendados es él que, con la condición de que nos teníamos que sumar a dos españoles que ya habían elegido el recorrido, nos ofrecía un tour de 8-10 horas (que al final duraría 12) a un costo de 150 mil rupias. Aunque terminarían siendo muchas más.

Show
Comienzo de una de las danzas típicas de Bali

Antes de empezar a contar nuestro día y para evitar malentendidos, quiero contar un poco cómo es la gente de Indonesia, o mejor dicho, la de Bali. Son muy amables, muy respetuosos con aquel que le regala un saludo y/o una sonrisa, pero también ven al turista pura y exclusivamente como un negocio. Y no está mal eh. El problema es que cuando uno quiere consultar por lugares, actividades o lo que sea, solo por curioso o por buscar conocer lo mejor, la respuesta no es sincera.  Ya entenderán un poco más esto que cuento.

Volviendo al tour, luego de llevarnos a un cómodo y moderno coche y tras conocer a Gemma y Mario, los españoles que nos acompañarían, partimos rumbo a nuestro primer destino: presenciar una de las famosas danzas típicas de Bali, la «Danza Barong y Kris». A un costo de 100 mil rupias por persona, el show de una hora narra la historia de Barong, un animal mitológico representando el espíritu del bien y el Rangda, un monstruo mitológico, representando el espíritu del mal. La trama trata la lucha eterna entre el bien y el mal, símbolo de las creencias hinduístas de los Balinenses.

La segunda parada sería a una casa típica de la gente de Bali. Kike nos explicaba cada parte de la casa, desde la pared en frente de la puerta para ahuyentar a los malos espíritus (los cuales según la religión hindú no giran), como la cocina es el primer lugar a donde se llega, y otras cosas más muy interesantes como que al nacer, la placenta es enterrada en un lugar específico de la casa ya que consideran que es un alma más. Es por ello que si ven a alguien tirando un poquito de agua al piso antes de tomarla, es porque simboliza el darle un poco a su «alma gemela».

Los dioses representados en todas sus formas
Los dioses representados en todas sus formas

El siguiente destino fue una visita a uno de los lugares donde se hace el famosísimo café de Bali. Aquí se hace uno de los cafés más caros del mundo, el cual tiene una forma muy particular de preparación: el «Luwak» (una especie de hurón), come la semilla de café y la expulsa (ustedes entenderán a qué me refiero) intacta. Luego de lavarla, el sabor y aroma que queda en la semilla es único y por todo este proceso y sabor es que es uno de los más sabrosos y caros.

Probamos todos los sabores de café antes de pasar al top (?)
Probamos todos los sabores de café antes de pasar al top (?)

Luego de un breve recorrido por las instalaciones, y tras degustar distintos tipos de cafés y tés, pudimos saborear el famoso café Kopi Luwak por 50 mil rupias la taza chica. La fama la tiene por algo: el café es delicioso. El mismo lugar tiene la opción de comprar gramos y hasta kilos del valioso café por precios que, para valer lo que vale, no son tan costosos.

El tour hasta aquí había tenido una gran variedad y nos había gustado a los seis: cultura balinense, estilo de vida y un producto famoso y típico del lugar. Nuestro próximo destino serían las terrazas de arroz y el bosque de bambú. El primero finalmente solo lo podríamos ver desde el auto ya que Kike nos afirmaba que «donde vamos a almorzar van a ver unos mil veces mejores». Paramos a hacer una breve caminata por los árboles de bambú y seguimos un largo, larguísimo viaje hasta el lugar donde íbamos a almorzar.

Bosque de bambú
Bosque de bambú

Cuando le preguntamos a Kike a dónde íbamos a comer, su respuesta fue lo que esperábamos escuchar: un lugar bueno, bonito y bien barato. Al llegar y ver dónde estábamos no podíamos creer dos cosas: 1- el increíble paisaje que había; 2- que el almuerzo iba a ser barato.

Arreglado con el lugar, Kike lleva a sus clientes a este buffet libre, con vistas increíbles y bien alejado, a cambio de comida gratis según lo que nos contó. El problema no es ese ya que esta práctica es típica de los guías en cualquier parte del mundo. Lo que nos molestó y nos pareció una tomada de pelo fue que el almuerzo costaba si o si 90.000 rupias + impuestos por persona, sin contar las bebidas. Para que tengan una idea, nuestro presupuesto en comidas se basaba en un plato por persona de no más de 35 mil, 40 como mucho.

Por lo menos aprovechamos la vista a los campos de arroz
Por lo menos aprovechamos la vista a los campos de arroz

Por lo que, un tour que pensábamos que sería de 150 mil rupias, ya empezaba a aumentar más y más. Como no teníamos otra opción decidimos relajarnos y comer. Por mi parte, decidí sacarle el mayor jugo posible al buffet así que me serví cuatro platos bien abundantes ya que, si me iban a cobrar eso precio, lo iba a aprovechar hasta el final. Ja!.

Luego del almuerzo, ya un poco fastidiosos con Kike porque, cada pregunta que hacíamos sobre algún lugar venía acompañada con un ofrecimiento de tours y actividades (otra práctica habitual pero molesta cuando lo único que uno quiere saber es como es el lugar en verdad). Si él no ofrecía algo en ese lugar, lo denigraba y comparaba con un lugar que él si ofrecía. Y ahí estaba el GRAN problema. Quizás sea algo que solo nosotros notamos, vaya uno a saber, pero nos molestó bastante.

Seguimos por fin rumbo a los templos, momento muy esperado por Carola y por mi sobre todo. Primero llegaría el Templo Besakih, conocido también como el «Templo Madre» ya que es el más importante y grande de la isla, compuesto por 22 templos. El costo de la entrada era de 30 mil rupias por persona. El clima era bastante húmedo y nublado, con algunas leves gotas de lluvia, lo cual para nosotros fue mejor ya que le daba un aire místico y lleno de energía que con sol tal vez no lo hubiéramos sentido.

El Templo Madre
El Templo Madre

Si hay algo que decir sobre Kike es que sabe muy bien la historia de su pueblo y de los lugares a los que lleva a la gente. Cada pregunta que teníamos la contestaba y le sumaba más información. Tanta que era difícil de retener por lo cual nos hacía notar tiempo después de preguntar, que ya la había respondido, siempre con una sonrisa y un chiste de por medio.

El siguiente punto era el Volcán Batur, pero la lluvia y niebla hicieron que solo lo miremos desde el auto y sigamos viaje hacia nuestro último destino: el templo Tirta Empul. Este templo es conocido por poseer unas aguas santas de manantial, las cuales según las creencias Hinduistas, purifican. Gente de todas partes de Bali viene solo para meterse en sus piletones y pasar por cada una de las fuentes que escupen agua, las cuales sirven para purificar cualquier mal que uno tenga ya sea una pesadilla, un rencor, algo sin sanar, etc.

Para los turistas y no adeptos a la religión, también está permitido utilizarlas pero por el costo de 10 mil rupias. Quizás si hubiesen habido más turistas no lo hubiésemos hecho, pero ya que era de noche y solo se encontraba gente local, con Caro y Jenni decidimos hacerlo. Yo estaba un poco fastidioso por el calor, algunas actitudes de Kike y un dolor de cabeza que me perseguía, por lo cual sentía que necesitaba hacer el ritual. No sé por qué, pero lo sentía.

El proceso consiste en pasar por cada una de los 30 chorros de agua que hay en las dos piletas, rezando y pidiéndole a cada uno agua bendita, tomando tres sorbos de cada uno y lavándose todo el cuerpo. Así se repite el proceso hasta llegar a la última. Tiempo atrás ni se me hubiese cruzado hacerlo, pero hoy puedo afirmar que fue una gran experiencia en la cual yo, hoy, quiero y voy a creer ya que la viví a flor de piel.

Volvimos muy de noche a Ubud, cansados pero llenos de información, recuerdos y vivencias que nos sirven para entender un poco más la cultura de la gente de Bali y de su religión Hindú. Una religión que, al menos a Carola y a mi – sobre todo a ella – nos llama mucho la atención y queremos seguir conociendo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.