Tilcara, tierra donde todo puede pasar

Si hay algo que queda en claro es que Tilcara no es un pueblo común y corriente: la Selección del 86 entrenando en un potrero con zanahorias cultivadas, Bilardo vestido de mujer colla, un jujeño tirando paredes con Bochini y una promesa a la virgen de Copacabana que, dicen, nos priva de una nueva Copa del Mundo.

5 de enero de 1986. 14 jugadores de la Selección Argentina junto a Carlos Salvador Bilardo entrenan en una cancha de tierra del pequeño y tranquilo pueblo de Tilcara, en la provincia de Jujuy. La razón: adaptarse a las condiciones similares que tendrían en México, sede del próximo mundial.

Desde el principio la decisión había sido muy cuestionada por la prensa y hasta por el propio Julio Humberto Grondona. Una Selección campeona del mundo no podía ir a un pueblo desconocido donde la mejor cancha de fútbol tenía más tierra que pasto en la que podía lesionarse cualquiera a tan pocos meses de la competencia. Pese a esto Bilardo, fiel a sus convicciones, hizo oídos sordos, juntó a 14 jugadores y se los llevó al norte argentino.

Peloteando sobre zanahorias

“Me crucé a Pachamé en la estación de servicio de la entrada del pueblo y le ofrecí que entrenaran en la cancha que yo tenía. Fue a decirle a Bilardo quien, después de visitarla, decidió que ese sería su lugar de entrenamiento”, cuenta Isidoro Martínez, quien por aquel entonces era el presidente de Pueblo Nuevo rival directo de Terry, club donde en realidad iba a practicar la Selección.

Gracias a su encuentro furtivo con Carlos Pachamé, ayudante de campo del DT argentino, no solo tuvo a la Selección sino que se la sacó a su eterno enemigo y los llevó a entrenar a un terreno que, semanas atrás, había servido como cultivo. Allí, los jugadores bromeaban, levantaban zanahorias y las masticaban. Tilcara, tierra donde todo puede pasar.

El sueño del pibe

“El pueblo estaba revolucionado, no podíamos creer que íbamos a conocer a los ídolos que siempre intentábamos imitar en el potrero” cuenta David Bicho Gordillo, un tilcareño que hoy hospeda a viajeros de todo el mundo en su hotel y que, por una de esas casualidades del destino, terminaría siendo parte de un momento histórico.

A Bilardo le faltaban jugadores para completar el equipo y ahí vio a Gordillo: “Me llamó, me dijo que juegue con los titulares y me tiró la camiseta. El Bichi Borghi me decía que juegue cerca de él. Pude tirar paredes con Bochini. Fue increíble, es algo que nunca me voy a olvidar”. Tilcara, tierra donde todo puede pasar.

Bilardo, la mujer colla

Si hay algo que en Tilcara todos recuerdan es el paso de Carlos Salvador Bilardo por allí. “Era muy quisquilloso, a los jugadores los hacía ir del hotel al entrenamiento y del entrenamiento al hotel. No quería que se desconcentraran ni un minuto” cuenta Isidoro, quien acompañaba al plantel a todos lados de tal manera que consolidó por varios años una amistad con Oscar Ruggeri. Él narra lo que, quizás, sea la historia más peculiar y cómica de Bilardo.

“Los jugadores estaban en una fiesta y Bilardo quería ir a vigilarlos, ver qué estaban haciendo. Entonces nos pidió que lo disfracemos. Por eso mi mujer agarró zapatos, ropa suya y lo disfrazó de colla”. El disfraz era perfecto, salvo por un detalle: “Lo vestimos completo pero no podíamos taparle la nariz y él se enojaba porque no quería que lo reconozcan”.

Frustrado el plan de ocultar la nariz, igualmente el Narigón se dirigió al hotel donde se hacía la fiesta, vio que todo estaba en orden y se le acercó a Ruggeri quien le dijo: “¿Qué haces vestido así Narigón?” . Tilcara, tierra donde todo puede pasar.

La promesa a la virgen

En el pueblo cuentan que, en aquellos días, los jugadores asistieron a la Iglesia del pueblo y le prometieron a la Virgen que regresarían en caso de conseguir el campeonato del mundo. El mundial pasó, la Selección se consagró pero a Tilcara no volvieron.

La noticia de la promesa se hizo popular y hasta se viralizó una campaña por Internet que consistía en presionar para que la Selección retorne. A raíz de esto, Bilardo salió en varios medios a desmentirla: “No hicimos ninguna promesa a la virgen de Tilcara para salir campeones en el ‘86”.

En un cruce radial con Bilardo, Gordillo contó sobre la promesa a lo que el DT contestó “no saber”. “Claro que Bilardo no sabe, por empezar él no estuvo en el grupo que hizo la promesa yo sí. Segundo, ¿Para qué vamos a mentir con esto, qué ganamos?”.

Varios canales de televisión llegaron a Tilcara, tanto nacionales como internacionales, con el dilema de cuál era la verdad en torno al juramento. “Muchos quieren hacer creer que es una maldición, pero no es así, lo que sentimos nosotros es que se nos faltó el respeto por decir que no existió esta promesa”, enfatiza Gordillo quien cuestiona: “¿Por qué si no la hicieron trajeron una réplica de la Copa con un mensaje que le agradecía a la virgen de Copacabana?”.

Como bien cuenta Bicho Gordillo, a principios del 2006, un grupo de dirigentes enviados por Julio Humberto Grondona llegó al pueblo con una imitación de la Copa del Mundo de 1986 que tenía una leyenda en la que le agradecía a la Virgen el campeonato obtenido. Actualmente, ese trofeo se encuentra dentro de la iglesia de Tilcara, en frente a una de las plazas del pueblo.

“En el 2006, cuando trajeron la réplica de la Copa, vino un dirigente de Arsenal a pedirle a la Virgen que salgan campeones y que, si pasaba, él volvería”, señala Gordillo. Seis meses después, el equipo de Sarandí obtendría su primer título tras ganar la Copa Sudamericana. El dirigente nunca volvió porque, por desgracia, falleció.

Muchas personas que viven en el anonimato diario fueron parte importante de la preparación que sería parte de la obtención de la copa del mundo. Ellos dan testimonio de que, si algo ha demostrado Tilcara, es que sin dudas es una tierra donde todo puede pasar, por ello, no pierden la esperanza de que algún día, los campeones del 86, vuelvan.

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