Ngwe Saung: la playa dorada de Myanmar

Todavía le agradezco a Agus sus averiguaciones pertinentes que nos trajeron acá. Antes de planear el viaje por Myanmar absolutamente nadie nos había hablado de playas. Mucha historia, pagodas, lagos y montañas, pero nada de mar y arena. Nos dio intriga y empezamos a googlear “Playas de Myanmar”, la información era muy poca pero las imágenes hablaban por sí solas.

La playa más famosa es Ngapali, queda a unas 9 horas de Yangon en bus (también se puede ir en avión) y es turística –y cuando me refiero a turística siempre consideren en términos del poco turismo que hay acá-. Los precios nos habían parecido bastante caros y para la fecha que buscamos ya no había opciones dentro de nuestro presupuesto. Un poco frustrada, me olvidé del asunto y Agus sacó el as bajo la manga (¿?) y me comentó sobre otras dos que no eran tan conocidas pero eran igual de hermosas. Una era por la zona de Dawei – mar de Andamán – , para la cual también estaba todo bookeado, y la otra Ngwe Saung, nuestro destino.

De los pocos turistas que vimos por la playa. Detrás, todo desierto.

 

El hermoso atardecer de Ngwe Saung. Nos vamos enamorados de él.

Llegamos a Ngwe Saung desde Yangon en bus. Un viaje que duró unas seis horas y que se hizo bastante insoportable entre la velocidad que le metía el chofer y los baches de la ruta. Por suerte, al llegar a las casi cuatro de la mañana a nuestra cabañita del Forest Home Resort (tranquis que de resort no tiene ni el precio ni la apariencia), nos estaban esperando y el check in lo pudimos hacer sin inconveniente en el momento. Así que aprovechamos para dormir y descansar hasta el amanecer.

Para nuestra sorpresa, considerando que no teníamos esa noche paga, nos dieron de todos modos el desayuno que encima era abismal. Arroz con lentejas, huevos, tostadas con manteca y mermelada, budín, café y fruta. Para explotar. Encima te lo traían al balconcito de la cabaña desde donde se podía ver el colchón de palmeras y el mar.

La playa nos pareció hermosa. Ojo, el mar tiene olas, llega un poco revoltoso y no se lo ve transparente como el de Tailandia, sin embargo la extensión de la playa y sin gente a nosotros nos compra más que cualquier otra cosa. Kilómetros de playa para nosotros y un par más. Muy pocos turistas, un poco de gente local, motos que iban y venían por la playa como si fuese una ruta normal, dos pagodas sobre las rocas frente al mar y un clima perfecto. Fuimos muy muy felices. Para terminar de amar a esta playa, el sol nos sorprendió cayendo por detrás del mar y desde aquella vez en Solanas, Uruguay, que no veíamos un atardecer tan pero tan lindo.

El segundo día de playa se lo destinamos a hacer buceo y snorkel, experiencia que Agus les cuenta en su post sobre buceo en Myamar.

 

Vendedora de mariscos en la playa. Es costumbre para ellas llevar la mercadería en las cabezas.

 

El mejor atardecer del sudeste asiático lo vimos acá.

 

Vista desde nuestra habitación.

 

Cómo llegamos: desde Yangon, tomamos un bus de la compañía «Asia Dragon». Salimos a las 21 desde en frente a la estación de tren y llegamos a Ngwe  a las 4 am (te dejan en la puerta de tu hotel). El pasaje nos costó 18.000 kyats – 13 USD –  ida y vuelta (es más barato que pagar solo ida).

Qué nos gustó: La tranquilidad, el atardecer, la arena, la poca gente, la temperatura del agua, todo.

Qué no nos gustó: Si nos queremos poner en exigentes, hay algunas zonas de las playas con un poco de basura. Pero nosotros porque la caminamos de punta a punta sino nunca nos hubiésemos enterado.

Dónde nos quedamos: Forest Home Resort. Claramente de resort no tiene nada pero nos encantó. Unas cabañitas re sencillas con baño privado y un balconcito desde el que se puede ver la playa. Queda a unas cuadras del mar pero es de fácil acceso. El desayuno es la gloria, la gente del lugar es muy atenta. Pagamos 28.000 kyats por noche – 20 USD –  y encima nos dieron un desayuno de más y nos recibieron de madrugada permitiéndonos dormir en la habitación pese a que faltaban varias horas para el check in y sin cobrarnos absolutamente nada.

Tip: Hay un restaurante frente el mar (justo en frente a nuestro hotel). Los chicos que atienden son un amor, el menú es re variado y tiene buenos precios. Super recomendado. Ideal para tomarse una birra en la playa viendo el atardecer.

1 comentario sobre «Ngwe Saung: la playa dorada de Myanmar»

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