Leyes para algunos, beneficios para otros

 

Siento una gran bronca que se entremezcla con tristeza. Se me hace inevitable sentir vergüenza y hasta me sale pedir perdón como si tuviera algo de responsabilidad solo por ser argentina.

Escribo sentada en La Quiaca, justo en la frontera. Hace por lo menos dos horas que estoy acá porque a Iván no lo dejan entrar al país. Requisitos ridículos, es la justificación que nos daba el tipo de la AFIP; “Porque no” el que sella los pasaportes; y uno al que los bolivianos le sonríen tímidamente para pasar sin identificación y él accede nos admite: “En el último tiempo hubo muchos problemas con colombianos así que por unos la pagan todos”. Esa honestidad la siento como un puñal.

 

Buscamos la manera de hacerlos aflojar y casi que nos hacemos “tutores” de nuestro amigo, pero no. Precisa al menos 500 dólares declarados para andar como turista. Tuvo “suerte” ya que luego nos enteraríamos que a otros colombianos que estaban en la misma situación se les pidió tener a cada uno 4500 dólares.

Escribo esto un poco para descargar y otro tanto para poder informarle a todo aquel oriundo del país cafetero que tenga en cuenta que, tanto en Bolivia como en Argentina, van a necesitar tener cosas que en otros países jamás les pedirían solo por ser de Colombia.

Hace tan solo unos días atrás en la frontera Perú-Bolivia fue encerrado junto a su prima y su amigo y les fueron solicitados 10 dólares de coima a cada uno para pasar al país.

Para ser sincera no creo que esté mal que se pidan determinadas cuestiones, lo que sí duele, es que los requisitos varíen según cada país latinoamericano. Al fin y al cabo, esto es un acto de mera discriminación y mientras no dejan pasar a mi amigo colombiano, un tipo cualquiera prepara su merca delante de sus narices.

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