Las penas y las vaquitas

– Amiga te dejo, nos vamos a ver cómo le sacan la leche a las vacas

– Eso suena un poco invasivo, pero buena suerte!

Mi amiga Barbi me dijo “invasivo” y sentí que exageraba un poco, sin embargo a medida que fuimos llegando a la granja de enfrente más le fui dando la razón. 

 

Cada vez que buscamos laburos con Tin solemos ver el aviso de “Milking”, esto significa el ordeñamiento de no menos de 700 vacas en una farm. La verdad es que no teníamos ni idea del asunto y cuando les comentamos a Cheryl y a Don sobre esto, nos ofrecieron hablar con el vecino  -que tiene alrededor de 800 vacas lecheras- para que podamos ir a ver el proceso y así fue.

Me voy a atajar de antemano y decir que con esto no pretendo un debate de carnívoros contra veganos, ni creo convertirme en nada, ni BLA. Pero no quiero dejar de transmitir las sensaciones aunque después pueda sonar la más hipócrita del mundo. Prosigo. Llegamos a la farm mientras muchísimas vacas iban en fila en nuestro costado. Iban cabizbajas y yo le decía a Tin que parecían camino a un campo de concentración (díganme exagerada pero después me dio la razón). Cuestión que visualizamos a un muchachin que estaba laburando ahí y le explicamos que veníamos a ver cómo trabajaban y con gusto nos invitó a ponernos delantales y demás porque podríamos salir llenos de caca.

Entramos al lugar donde se las ordeña. Había un pasillo en el medio con esas pequeñas “aspiradoras” -que pondríamos en cada teta para extraer la leche- y en cada costado puestas con el culo para nuestra cara muchas vacas, una al lado de la otra. Mientras caminábamos por ahí cagaban y meaban a mansalva así que había que andar atento a que no te la den encima. El muchacho que nos explicó era oriundo de Filipinas y hacía 3 años que trabajaba en esto. Con una cancha encima tremenda, agarraba las máquinas y las enchufaba en cada teta. La máquina de ordeñar consta de 4 mangueritas con unas copas que se ponen en los pezones, aspiran la leche y la conducen por una tubería, que va desde la vaca hasta un contenedor de almacenamiento. Se supone que el aparato éste regula la cantidad de empuje para simular la boca del ternero. Yo para esta altura ya estaba sufriendo porque me parecía terrible (!) pero después probé poner la mano (ya sé, la mano, no la teta) y la verdad es que no era muy fuerte. Me calmé.

Le sacan a 20 de un lado y después a 20 del otro y las van liberando. Ahí viene la otra parte de la cuestión. A lo lejos abren una puertita de metal que se levanta y las vacas empiezan a rajar. Los pibes que laburan ahí se tienen que acordar cuál fue la última vaca que ordeñaron para cerrar la puerta antes de que empiecen a irse las que siguen. Meten un grito y cierran la puerta. Hay vacas lentas, hay vacas rápidas, hay vacas que se la dan con todo o que ellos le dan con todo en la cara o en cualquier parte del cuerpo. Si, ya sé. Son realmente enormes y durísimas y tal vez no sientan el golpe como lo vi yo pero para esa altura yo ya estaba con lágrimas en los ojos diciéndole a Tin que tal vez ya había sido suficiente jaja.

Tin se animó a poner la máquina en las tetitas vacunas y supo que es un laburo que no le molestaría hacer. Bien por él jaja. El mejor momento de la tarde para mi, fue la sumatoria de mucho viento + vaca cagando al lado nuestro + Tin hablándome = mierda volando a la boca de Tin. ¿Rica?

Para seguir despejando dudas, el filipino, y otro kiwi que se sumó al trabajo después, nos contaban que se las ordeña dos veces al día, una temprano a la mañana y otra a la tarde; que sacan aprox 20 litros de leche por día, que pintan las colas de las vacas para diferenciar cuales están embarazadas, cuales no y cuáles lo van a estar. De esta manera saben el nivel de leche que tienen.

Después de un rato largo ahí dentro agradecimos las explicaciones y nos volvimos. Mientras repasaba la experiencia en mi cabeza recordé ese día de granja en salita de 5. El granjero ordeñando para su propio consumo. Todo se veía tan simpático y tan natural. Pero acá se trata de negocios millonarios, de los que al fin y al cabo formo parte yo también como consumidora. Vegana no me voy a hacer, así que por lo pronto me limito a decirles que prefiero seguir buscando laburos de jardinería.

 

Aclaración: tomen esto con una dosis menor de dramatismo. Soy demasiado sensible con los bichos y lloro por todo. 

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