El día que nos multaron (y no pagamos) en Budapest

Aclaración: no creemos que esté bien no pagar infracciones. Si uno se la juega a viajar sin pagar, que sufra las consecuencias si lo agarran. Pero este caso nosotros lo sentimos injusto y una forma, por lo que leímos bastante recurrente en Budapest, de querer aprovecharse de los turistas sacándoles dinero «fácil».

 

Después de un baño relajante en las termas de Szechenyi decidimos esta vez no volver caminando a la casa de nuestro amigo Guido. Era de noche, hacía frío y nuestro cuerpo seguía arrugado y relajado del agua a 60 grados, así que nos fuimos a tomar el metro. Por la mañana habíamos comprado un boleto que permitía conexiones y que nos había costado un poco más caro que el normal pero, al mostrárselo a nuestro amigo, tanto él como su novia húngara nos dijeron que no nos preocupemos, que como sacamos uno de más podríamos usarlo para volver por la noche. Así que confiados fuimos a la estación pero, al llegar:

– No encuentro el boleto

– A ver si lo tengo yo… mmm no

– Bueno compremos uno

– Hello, how much is one ticket?

–  350 ft.

– Ok, can we pay with credit card?

– No, only cash

– No tenemos efectivo, buen vamos a sacar

Cuando empezamos a salir de la boca del metro me di cuenta que el boleto extra estaba en uno de mis tantos bolsillos así que volvimos y pasamos, no sin antes llevarnos la mirada sospechosa de la vendedora, la cual creemos que pensó que nos estábamos colando (en varios países de Europa del Este no hay molinetes por lo cual uno puede pasar sin problema a tomarse el metro).

El boleto erróneo.

Subimos al subte y, dos segundos después, apareció la famosa “chancha” (controladora de boletos). Enseguida sacamos nuestros tickets, se los dimos y su cara de poker nos daba a entender que algo habíamos hecho mal. De mala manera, nos dice que está mal ese ticket y nos muestra una planilla con todos los tipos de tickets indicándonos cuál deberíamos haber comprado, el sencillo, el mas barato. Le decimos que nuestro amigo que es local nos dijo que no había problema y que claramente pagando un boleto mas caro no queríamos sacar ventaja. Sin escucharnos siquiera, seguía mostrándonos la planilla y, acto seguido, nos invita a bajar en la siguiente estación y nos pide los documentos. Ah, esto va en serio. Le doy mi licencia de conducir y Agus el dni – por suerte llevábamos eso y no los pasaportes- nota: NUNCA DEN EL PASAPORTE!. De golpe empieza con el speech repetitivo: “fine fine fine” (multa).  Agus no cabía en sí mismo para explicarles el error y que no hubo mala intención hasta que empieza a perder la paciencia y le dice lo que realmente estaba pasando: “Se están aprovechando de dos turistas, pagamos un boleto más caro y encima nos quieren sacar plata”. Pero ella sigue: “Fine”. La broma costaba unos 8.000 florines húngaros por persona (unos 25 euros cada uno).

He aquí la querida multa húngara

No teníamos efectivo así que mientras Agus se quedó con ella yo me fui a un cajero, entendiendo que en realidad la multa era 8.000 por los dos. Mientras tanto Agus en la estación seguía discutiendo con la controladora. En eso, una lamparilta se le prendió y le pidió de nuevo la planilla que explicaba los tipos de boletos y las multas. Ahí, decía que en caso de no tener efectivo había que pagarlo por transferencia bancaria o por correo, que no era obligatorio pagarlo en el acto. Al leer y mostrarle eso a la controladora, ella se transformó y empezó a hablar nerviosa en húngaro con una compañera que se había acercado. Para Agus, la charla fue algo así:

– Uh, este turista se avivó, ¿qué hacemos?

– Decile que no, que tiene que pagar igual que sino es más caro

Luego de esa breve charla, la señora volvió a insistir en que debíamos pagar ahora porque sino costaría más (!!). Él, ya un poco avivado de que lo único que querían era plata, se puso firme y les dijo que no, que lo iban a pagar después, que nos cobren más que no importaba.

Lean todo si les dan esta planilla, es la única manera de que no los pasen por encima =)

Yo ya había vuelto y podía ver como la situación había cambiado. Agus estaba con cara relajada, mientras ellas estaban enojadas y no paraban de hablar a los gritos en húngaro. Con una sonrisa y un «thank you», agarramos la multa y nos fuimos.

Así que si están en Budapest y tienen dudas de cómo pagar, entren a esta página web húngara y cualquier cosa pregunten, más de una vez, a alguien local qué ticket de metro comprar así se evitan el ser cazados por turistas.

 

2 thoughts on “El día que nos multaron (y no pagamos) en Budapest”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.