Diez años después

30 de diciembre de 2004. Yo era una puber. Tenía 14 años, y fue poquito tiempo antes cuando me inicié en recitales de rock. Entre varias bandas que iba a ver con frecuencia estaba Callejeros. Propio de la edad y la influencia del entorno estaba “molesta” luego del 18 de diciembre en Excursionistas porque la banda que yo venía “bancando” se había llenado de “caretas que solo escucharon Una Nueva Noche Fría”. Calculo que en ese entonces mis amigos de recitales que eran mucho mas grandes que yo decían eso y yo consideraba que así debía ser. Salí de Excursio y cuando volví a mi casa le dije a mi viejo: “Se vienen tres recitales en Cromañon, pero no voy a ir, se llenó de caretas”. 

Esa frase cobraría tanta importancia para mis viejos 12 días después cuando prendimos la televisión y Crónica anunciaba que había un incendio en un boliche. Al rato el boliche resultó ser Cromañon. Al rato era un infierno. Atónita sin entender qué pasaba el teléfono no paraba de sonar en mi casa preguntando por mi. “No, no fui, estoy en casa” repetía una y otra vez sin caer del todo. Esa noche costó dormir lo que no sabía era que despertarse sería peor. Los noticieros cada vez aumentaban la cifra de muertos y yo sabía que mis amigos no estaban ahí, pero sí varios conocidos y cada segundo se hacía peor. 

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Y así de un día para el otro todo cambió. Vinieron las medidas estrictas de seguridad, los locales clausurados y las inspecciones. Con ello los recitales sin bengalas, bastante “raros” para lo que estábamos acostumbrados. Se vinieron las discusiones y la repartición de culpas. Las familias pidiendo justicia, los que querían que Callejeros vuelva a tocar y los que pedían cárcel. Los músicos de un lado o del otro. Se destapó la olla de la corrupción estatal y la empresarial. 

Pasaron dos, cuatro, siete, diez años. Hoy muchas cosas volvieron a ser como antes, otras no. Cromañon sacó lo mejor y lo peor como sociedad, como humanos. Desde la solidaridad hasta los comentarios más aberrantes. Y van a seguir pasando los días, los años pero el dolor nunca se va a ir porque Cromañon nos marcó para siempre, y cuando duele, nunca, nunca, nunca se olvida.

– La foto es unos días después de la tragedia en el santuario, escribí eso con mis inocentes 14 años, hoy creo que cabe la misma frase –

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