Días 33 y 34: Perú, «Primeras andanzas en tierra peruana»

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El viaje desde Cuenca a Máncora duró menos de lo esperado. Los tramites en la frontera, a diferencia de lo que viví en el cruce Colombia – Ecuador, se realizaban dentro de un mismo lugar. Había solamente dos personas para atender la salida de Ecuador, y dos para el ingreso. Aunque eran las 2 de la mañana había una cola larguísima y estuvimos un tiempo considerado esperando los sellitos en el pasaporte. Una vez puestos, las caras cambiaron rotundamente y volvimos al micro. 

Llegamos a la desolada terminal de Máncora alrededor de las 4 de la mañana. No había absolutamente nada, menos que menos algún lugar donde cambiar los dólares. Se nos prendió la lamparita de sacar guita de algún cajero y nos tomamos una tricimoto hacia el Hostel que nos recomendó un chico de Couch con precio rebajado. Nos recibió recordando mi nombre y así como llegamos, palmamos en la cama.

Máncora es similar a Montañita. Es una playa de surfers, y está repleta de locales con ropa pseudo hippie y playera que me está carcomiendo la vista. En casi todos aceptan tarjeta Visa (eso nos llamó la atención) y los precios no son imposibles, pero sin duda aumentan un poco debido a la concurrencia turística. Hay mucha gente, y también vimos muchos argentinos ganándose la moneda con venta de artesanías. Por la calle principal está llena de locales para comer y los precios son variados. Está bueno comer el menú del día que cuesta entre 8 y 10 soles y te incluye una entrada, el plato principal y un refresco (toca lo que toca). Nosotros aprovechamos para entrarle al ceviche peruano que tanto nos habían recomendado (y que no se equivocaron!) y una tortilla de mariscos. Hay que sacarle provecho a la costa para comer mucho pescado fresco. De postre se pueden comprar las denominadas cremoladas, son como las granitas de Cremolatti (googlen en imágenes :p), fresquitas y ricas.

En el hostel conocimos a un flaco peruano, guía de turismo (sisi, otro más), que nos recomendó bocha de cosas para hacer en el país ajustándonos al presupuesto. El nombre te lo debo, pero lo estamos exprimiendo de información.

Para cerrar nuestra jornada de hoy (que incluyó un poco de playa, caminar y caminar, matar mosquitos y sacar cuentas) compramos una pizza, birra, y nos vinimos a ver el triunfo de Boca. Mientras tanto nos enteramos que el superclásico es a fin de mes, y la re puta madre que lo parió. Decisiones.

Carolet

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