Días 27 y 28: Baños, «La Pachamama no quiere que volemos»

Bueno esperaba escribir sobre el mejor día no solo de este viaje si no de mi vida, o al menos uno de los mejores, pero no. Recopilo en un solo texto lo que fueron dos días que arrancamos ilusionados y terminamos frustrados. Por lo menos yo.

Pusimos el despertador a las 8 pero el cansancio de los 24 K. en bici nos hizo ignorarlo. Después de varias horas dando vueltas en nuestro querido colchón decidimos desayunar y prepararnos para el gran día: ibamos a volar en parapente.

Desde que planeamos este viaje mi principal objetivo era poder volar entre los volcanes de Ecuador. En Baños iba a poder hacerlo por lo que estaba demasiado ansioso. Caro tenía la misma manija que yo por lo que no había otra cosa en nuestra cabeza que el hacer parapente.

Llegamos a la casa del guía que nos iba a llevar a volar y, después de unos cuantos tips de vuelo y aterrizaje, emprendimos la marcha hacia el lugar donde saldríamos. No me quiero olvidar que durante toda la mañana el clima era el ideal para practicar este deporte: sol y viento. Mientras viajábamos, las nubes comenzaron a asomarse y con ellas la lluvia. Mi cara y humor iban cambiando aunque el guía seguía optimista.

parapentequenofue2

Después de una hora de viaje, con empuje incluido ya que una parte del camino era de barro y la combi se quedó, arribamos al lugar de “despegue”. La primera en volar iba a ser Carola.

Se puso el traje, estaba todo preparado, pero una niebla intensa se hizo presente y frustró nuestros planes. Al día siguiente teníamos pautada una nota pero las ganas de hacer parapente nos pudieron más por lo que decidimos que sería nuestra revancha para poder volar.

Nada de interesante tiene este día ya que lo único que importaba era poder desquitarnos y hacer parapente. Chau nota con Mushuc, con Fede Almerales, solo queríamos poder volar de una vez por todas viendo los volcanes y el hermoso paisaje.

Madrugamos y vimos que el día era igual que la mañana anterior. No nos ilusionamos esta vez. Fuimos a la agencia y el guía nos dijo que si, que vayamos que el día parecía que estaba de nuestro lado.

Misma ubicación de ayer pero con sol, eso si, sin viento. Pese a eso todos eran optimistas de que iba a soplar fuerte para que volemos. El viento empezó pero había un problema: venía del norte y del sur por lo que frenaba toda oportunidad de poder volar.

parapentequenofue1

parapentequenofue3

Así, simplemente así, no pudimos hacer lo que más estuvimos esperando desde que llegamos. No es una queja, ya que hicimos miles de cosas más pero hacen que nos vayamos de Baños con un sin sabor.

Fuimos a armar las mochilas, despededirnos de nuestros grandes anfitriones, Kike y Cristian, y marchamos a la terminal. No había bus hacia Riobamba, escala para Cuenca, por lo que decidimos ir a Guayaquil y de ahí tomar otro micro hacia nuestro próximo destino.

Después de unas cuantas peleas entre pasajeros y empleados de la empresa de buses (revendieron hasta 3 veces los pasajes debido a la época de Carnaval) partimos y dejamos el deporte extremo, al menos hasta volver a encontrar un lugar paradisíaco en donde podamos hacer parapente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.