Día 31: Cuenca, “De las ruinas de Ingapirca a la hamburguesa Beatle”

Nos prometimos despertarnos temprano para poder visitar unas ruinas que, al principio del viaje, desconocíamos pero la recomendación de varios amigos ecuatorianos que nos fuimos haciendo hizo que decidamos conocerlas.

Como dije, nos prometimos, pero como viene siendo costumbre ya, apagamos  la alarma y estiramos el sueño un rato más.

Ya levantados  y desayunados fuimos hacia la terminal terrestre (así le dicen a las terminales de los buses) para tomar el bus que nos dejara en las ruinas. Nos dijeron que el viaje era de 1 hora y media por lo que aprovechamos para escuchar música y mirar el paisaje. Pero como viene pasando cada vez que tomamos buses que no son ejecutivos, el horario estimado se duplicó debido a la cantidad de veces que paran para subir o bajar gente en medio de la ruta.

El único bus que nos informaron que volvía a Cuenca salía de Ingapirca a las 15:45. Ya eran las 14:30 y todavía no llegábamos a destino por lo que nuestro mal humor incrementaba cada vez que el micro volvía a frenar.

Llegamos a las ruinas y fuimos rápidamente a comprar la entrada ya que el chofer nos había dicho que teníamos tiempo de tomar el bus de vuelta si nos apurábamos. Por 6 dólares cada uno pudimos recorrer  los restos de lo que fuese la cultura Cañar que, luego con la llegada de Atahualpa y su séquito Inca, mutó a una mezcla arquitectónica decañares e incaicas. Sabemos que está lejos de lo que nos espera en Machu Pichu pero el poder caminar por estos lugares te hace respirar historia e imaginar cómo pudieron hacer las inmensas y variadas construcciones que vimos.

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Cumplido nuestro objetivo volvimos con mucha hambre y fuimos en busca de algo que nos llene. Como nos viene pasando, obviamos la cultura ecuatoriana de comer temprano y salimos a buscar algo a las 9:00 PM, o sea tarde.  Como caído del cielo encontramos un lugar que hacía hamburguesas rockeras. “Hamburguesa Queen”, “Hamburguesa Nirvana” y muchas más. Optamos por una Beatle para no perder la costumbre mientras disfrutábamos rock variado de fondo y una gran cantidad de afiches rockeros en los que se incluían Sui Generis y Soda Stereo.

Panza llena, corazón contento, nos vamos a dormir satisfechos por estar aprovechando Cuenca y sus alrededores pero sobre todo intentando despedirnos de la mejor manera de Ecuador ya que, mañana, es nuestro útimo día en este hermoso país.

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