Día 29: Cuenca, «En busca de paz»

La mayoría de los ecuatorianos que fuimos conociendo en el viaje nos habían recomendado no dejar de pasar por Cuenca así que les hicimos caso y vinimos a disfrutar nuestros últimos días en Ecuador a esta ciudad.

El trayecto desde Guayaquil hasta acá era en una ruta entre montañas preciosa pero sólo lo pude chusmear con los ojo entreabiertos porque caí desplomada en el asiento igual que Tiny y nos dormimos todo.

Cuando llegamos a Cuenca, por primera vez no teníamos alojamiento coordinado. Nuestro supuesto couch no nos atendía el teléfono y nosotros andábamos con las mochilas a cuestas así que optamos por ir a un hostel. Además, cada tanto se necesita cierta privacidad, por lo que no nos quejamos tanto.

Por la tarde salimos a recorrer un poco. Cuenca es una ciudad colonial, repleta de iglesias. Tiene un río que la cruza donde varias personas andaban chapoteando en un lindo día de sol y mucho mucho verde perfectamente cuidado.

El río que cruza la ciudad
El río que cruza la ciudad

Excepto por la gente festejando el carnaval que te ataca en cualquier esquina con espuma y agua, tal vez por el feriado, la mayoría de los locales estaban cerrados y había un silencio y una paz que veníamos necesitando desde que Baños colapsó con los festejos.

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Para qué mentirles? Volvimos a la tardecita y casi que la quedamos por completo en el hostel. Todos necesitamos días pachorras en cualquier lugar del mundo.

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